viernes 08 de abril de 2022 - 12:00 AM

Sin peajes no hay vías

La violencia no es la solución para nada. Asimismo, no vamos a lograr mayor competitividad y el progreso que demanda el departamento si seguimos impidiendo el funcionamiento de los peajes.

Si queremos poner un letrero que diga “Santander libre de peajes”, preparémonos para poner otro letrero al lado que diga “Santander sin vías”. Así lo ha expresado el representante de la Sociedad Santandereana de Ingenieros, Rodrigo Fernández, y tiene toda la razón. Parece que se nos volvió una práctica común vandalizar y bloquear la construcción de los peajes en el departamento. El de Rionegro ya va a cumplir un año sin que se cobre. Es el único peaje en el país que no ha logrado reactivarse. Eso significa que cerca de 15.000 millones de pesos se han perdido para mejorar las vías del departamento y se ha generado un desgaste al erario con reprogramaciones y múltiples gestiones administrativas.

Parece que acudir a las vías de hecho en Santander es una alternativa que logra su cometido. De ahí que no debe sorprender que hace unas semanas, la concesión Ruta del Cacao, encargada del mejoramiento y ampliación de la vía entre Lebrija y Barrancabermeja, haya tenido que suspender durante ocho días las labores de 1.700 empleados por los constantes bloqueos por parte de manifestantes en contra de la construcción del peaje de La Angula en Lebrija. Estos bloqueos se llevaron a cabo de manera sistemática por algunas decenas de personas en la totalidad de los frentes de obra amedrentando a los trabajadores y a conductores que hacían uso de la carretera. Cerca de 8.000 millones de pesos se dejaron de invertir.

La violencia no es la solución para nada. Asimismo, no vamos a lograr mayor competitividad y el progreso que demanda el departamento si seguimos impidiendo el funcionamiento de los peajes. De manera insistente nos hemos quejado por el mal estado de nuestras vías. No en vano, Santander evidencia los mayores niveles de costos a aduanas y los más bajos porcentajes de vías primarias en buen estado. Pero ahora, cuando se ha logrado la consecución de una inversión de 3,7 billones de pesos, como es la concesión de la Ruta del Cacao, le ponemos talanqueras para que este proyecto no sea una realidad.

Luego de una situación tan dolorosa como fue la pandemia, necesitamos unirnos para cerrar las brechas en materia de desarrollo y generar prosperidad para todos. Mal haríamos en espantar a los inversionistas y en destruir el patrimonio público. La comunidad y las entidades deben fomentar espacios de diálogo propositivos y respetuosos, así como una ejecución pertinente, transparente y eficiente de los proyectos. La ciudadanía demanda respuestas reales a sus necesidades.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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