viernes 21 de agosto de 2020 - 12:00 AM

Una opinión

No hay que desfallecer en ese esfuerzo. Si se logra aportar una nueva perspectiva o ayudar a que alguien se haga una mejor pregunta, se ha cumplido el propósito.
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Esta es mi columna número 50. Hace año y medio dejé de ser funcionario público, y me di la oportunidad de compartir mis opiniones con mayor libertad. Volví a retomar contacto con el periódico Vanguardia, que poco a poco me fue abriendo generosamente un espacio hasta brindarme el privilegio de ser uno de sus columnistas semanales. Este ejercicio ha sido un desafío y un invaluable proceso de aprendizaje.

Ser columnista significa una gran responsabilidad. Los lectores son cada vez más críticos y demandan sustancia para hacerse una mejor opinión. De ahí, mi aspiración de aportar al debate público con una reflexión basada en la evidencia, datos, citas y un análisis riguroso y propositivo. Esto implica investigar y consultar expertos. A través de Twitter, generalmente, transcribo las frases de las columnas acompañadas de gráficos e información adicional para dar mayor ilustración. Según Rumi, se deben “elevar las palabras y no la voz”.

No niego que a veces me siento como si tuviera un piano encima, pero la satisfacción al terminar cada columna es mayor. Plasmar por escrito una reflexión implica la apropiación de nuevo conocimiento, pero, sobre todo, una gran expectativa luego de su publicación. Recuerdo el título de una clase del jurista Jean-Emmanuel Ray; “Una introducción al derecho”, haciendo la salvedad de la existencia de otros cursos similares. De la misma manera, esta columna expresa una de muchas opiniones, y lo emocionante es exponerla al público, recibir retroalimentación y enriquecer el diálogo.

Algunos pensarán que los columnistas somos unos eternos optimistas al creer que podemos incidir con nuestros escritos, y por lo tanto, parecemos ladrándole a la luna. Seguramente, pero vale la pena. Como dijo John Lewis “cuando usted ve algo que no es correcto o justo, párese, hable y diga algo”. No hay que desfallecer en ese esfuerzo. Si se logra aportar una nueva perspectiva o ayudar a que alguien se haga una mejor pregunta, se ha cumplido el propósito. Agradezco a mis lectores y a aquellos que me retroalimentan. Igualmente, invito a que más personas escriban, comenten y expongan sus argumentos. Pasemos de la opinión apasionada a la opinión documentada. Existen múltiples canales. Muchos tienen tanto que decir...

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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