jueves 02 de junio de 2022 - 12:00 AM

Charlando con los “Elefantes en la sala”

Roa López hace una exploración honesta y valiente de los “elefantes en la sala” de su casa. Es decir, esos “secretos” o dinámicas poco saludables que se han naturalizado y repetido durante generaciones
Image
Columna de
Juliana Martínez

Elefantes en la sala, el libro de Mónica Roa López, empieza cuando la autora se atreve a preguntarse qué hay detrás de la foto de la familia “feliz y perfecta” que hay en su casa.

A través de viñetas que van trenzando su árbol genealógico, Roa López hace una exploración honesta y valiente de los “elefantes en la sala” de su casa. Es decir, esos “secretos” o dinámicas poco saludables que se han naturalizado y repetido durante generaciones.

Pero el libro está lejos de ser un juicio contra la familia propia o ajena. Antes que condenar o idealizar, Roa López contextualiza y humaniza.

Con el cariño y la empatía de quien habla de sus seres más queridos, la autora muestra las luces y las sombras, las contradicciones y la complejidad de sus familiares, de sí misma, y de las relaciones que los unen y distancian, asignando responsabilidades (económicas, sí, pero también emocionales y de cuidado), y usando la verdad como elemento clave para la sanación, la reparación y el cambio de patrones que lastiman en nombre de la tradición.

Al hacer “un recorrido sin tapujos” sobre su historia familiar, Roa López también muestra que, contrario a lo que a veces quisieran hacernos creer, las familias son todo menos homogéneas y estáticas.

Las familias reales son diversas y van cambiando según las circunstancias y los años, adaptándose a realidades económicas y sociales, y a las circunstancias, personalidades, necesidades e identidades de sus miembros.

Sobre todo, nos recuerda que una familia que permanece unida, que realmente nutre y cuida, es una que, en vez de imponer una idea rígida de lo que sus miembros deben ser y hacer (por ejemplo en razón de su género), acoge, abraza y potencia la realidad de lo que son.

Les invito entonces a leer el libro y a conversar con y sobre esos “elefantes en la sala”, pues esto es clave para que nuestras familias sean verdaderamente espacios en los que “todos los miembros puedan crear su propio camino de manera ética y comprometerse con el cuidado de sí mismos, de los demás y del planeta”.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad