jueves 10 de junio de 2021 - 12:00 AM

Con o sin marcha

Aunque este año se hayan cancelado muchas marchas del Orgullo, no por ello debemos dejar de celebrar la diversidad y de afirmar la equidad y la inclusión como valores fundamentales de nuestras familias y nuestra sociedad.
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Columna de
Juliana Martínez

Junio es el mes de la diversidad. En este mes se conmemoran las protestas de Stonewall que dieron inicio al movimiento moderno por los derechos LGBT.

Una de las principales consignas del movimiento es la importancia de desasociar la diversidad sexual y de género de la perversión, la enfermedad y la vergüenza, por eso se habla de “orgullo LGBT”.

Hablar de “orgullo” es ante todo humanizar. Es decir que, aunque suene obvio y hasta cursi, las personas LGBT son tan humanas como quienes no lo somos y por tanto merecen los mismos derechos y la misma dignidad.

Este mensaje es particularmente importante en medio de las múltiples crisis que enfrenta el país. En épocas tan difíciles es esencial recordar que las diferencias no deben generar desigualdad, discriminación, ni mucho menos violencia.

En ese sentido, el mes del orgullo puede ser un momento para dejar de lado los estereotipos y educarse sobre las realidades de las personas LGBT. Películas como “Una mujer fantástica” (Chile 2017), “Pelo malo” (Venezuela 2014), “Cuatro lunas” (México 2014), “Contracorriente” (Colombia/Perú 2009), y clásicos como XXY (Argentina 2007) y “Fresa y chocolate” (Cuba 1994) hacen un buen trabajo en mostrar las vidas de una variedad de personas LGBT en distintos momentos y lugares de Latinoamérica desde una mirada, a veces dolorosa, pero siempre profundamente humanizadora y empática.

Aunque este año se hayan cancelado muchas marchas del Orgullo, no por ello debemos dejar de celebrar la diversidad y de afirmar la equidad y la inclusión como valores fundamentales de nuestras familias y nuestra sociedad.

Hoy más que nunca las personas LGBT necesitan saber que no están solas, y que sus familias y amigos les quieren y apoyan, y eso se puede hacer con o sin marcha y durante mucho más de un mes.

En junio, y durante el resto del año también, en nuestras redes sociales, en los almuerzos familiares, en los chats de “amigos del colegio”, o en nuestro lugar de trabajo podemos y debemos reafirmar nuestro respeto por la diversidad, nuestro compromiso con la equidad, y nuestro propio orgullo por una sociedad cada vez más incluyente.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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