jueves 24 de febrero de 2022 - 12:00 AM

Despenalizar no es promover

Es decir, la sentencia no “promueve” el aborto, lo que hace es garantizar que quienes quieran o necesiten acceder a él puedan hacerlo de manera segura y sin ser criminalizadas.
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Columna de
Juliana Martínez

El pasado lunes 21 de febrero la Corte Constitucional dio un paso histórico al eliminar el aborto del código penal, descriminalizando así la interrupción voluntaria del embarazo en el país.

Esto quiere decir que abortar en Colombia ya no es un delito hasta la semana 24 de gestación. A partir de entonces entran a regir las tres causales vigentes desde 2006: violación, riesgo a la salud o la vida de la persona gestante, o malformación del feto.

La histórica sentencia es un paso certero hacia la equidad, pues los estudios son contundentes en mostrar que la criminalización del aborto no disminuye el número de procedimientos, simplemente los hace más peligrosos y letales.

Además, esto tiene un fuerte componente de clase, particularmente cuando se analiza quiénes son judicializados por el delito de aborto. El informe Criminalización por el delito de aborto en Colombia señala que, según datos de la Fiscalía, entre 2010 y 2017 el 97% de las denunciadas por aborto fueron de zonas rurales, y que un 25% de las condenas corresponden a adolescentes entre 14 y 17 años.

Por eso, hay que ser muy claros: despenalizar el aborto no es promoverlo ni mucho menos imponerlo, es un tema de derechos y de justicia social.

Ninguna persona está obligada a abortar, pero de hoy en adelante nadie será criminalizado por hacerlo.

La despenalización no incrementa el número de abortos, disminuye la clandestinidad de los mismos. Por eso, la despenalización no causará más abortos, lo que sí hará es hacerlos más seguros y accesibles.

Es decir, la sentencia no “promueve” el aborto, lo que hace es garantizar que quienes quieran o necesiten acceder a él puedan hacerlo de manera segura y sin ser criminalizadas.

Gestar, dar a luz y asumir la responsabilidad de la crianza debe ser siempre una decisión personal, consciente y deseada, no un mandato social ni mucho menos una imposición legal.

Con su histórica sentencia la Corte reconoce los derechos reproductivos de las mujeres, hombres trans, personas no binarias y otras personas con capacidad de gestar, haciendo de Colombia un país más equitativo y justo.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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