jueves 07 de febrero de 2019 - 12:00 AM

Jugar con muñecas

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Columna de
Juliana Martínez

Una de mis caricaturas favoritas muestra a un niño jugando con muñecas frente a su padre. En el siguiente recuadro entra un amigo y, horrorizado, le pregunta, “no te da miedo que se vuelva...” El padre lo mira confundido y le dice, “¿qué se vuelva qué?” El amigo insiste, “pues un...” A lo cual este finalmente responde: “¿un buen padre?”

El juego tiene un papel fundamental en el desarrollo cognitivo, intelectual, psicomotriz, afectivo y social de todas las personas. A través del juego desarrollamos muchas de las habilidades necesarias para la vida adulta, practicamos los roles que ejerceremos más adelante y, sobre todo, aprendemos qué comportamientos y actitudes se esperan de nosotros y cuáles por el contrario son inaceptables.

Lastimosamente, mucho de ese aprendizaje tiene que ver con la represión emocional de los niños, y con su distanciamiento de la empatía y del cuidado.

La pregunta hoy es: ¿qué clase de sociedad estamos creando cuando pensamos que es más deseable (e incluso normal) que un niño pretenda matar a otro antes que expresar una emoción tan esencial como el amor por los hijos?

La masculinidad no tiene porque estar reñida con el cuidado y las emociones empáticas.

Suecia es un buen ejemplo. Desde 2016 la licencia de cuidado obliga a los hombres a tomar 90 días hábiles dentro del primer año del bebé y a partir de entonces otorga 90 más que, si no son tomados por él, se pierden para la pareja.

Esto no ha homosexualizado a los hombres suecos, pero sí los ha hecho mejores padres y esposos, empleados y trabajadores más conscientes, y seres humanos más cariñosos y sanos y emocionalmente.

Un niño que juega con muñecas es un niño que está aprendiendo el cuidado y expresando ternura. Estas no son características femeninas, sino humanas. Es decir, un niño que juega con muñecas no es un niño que quiere ser mujer, sino uno que está aprendiendo a ser un buen padre y un mejor ser humano.

¡Sueño entonces con un mundo en el que los niños dejen de jugar con armas, y empiecen a jugar con muñecas!

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