jueves 30 de noviembre de 2023 - 12:10 AM

Juliana Martínez

La “alegría” de diciembre, ¿para quién?

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Columna de
Juliana Martínez

Decimos que diciembre es el mes de la alegría. Pero¿alegría para quién?

De las velitas al Reyes, diciembre está lleno de reuniones y compromisos familiares que aunque le alegran la vida a algunos, también traen una serie de presiones y momentos que le amargan la existencia a otros.

Desde el aspecto económico, que tantas veces nos obliga a gastar dinero que no tenemos en comprarle regalo hasta al primo tercero que solo vemos en navidad, o en costosos regalos que satisfagan la presión social de grandes y chicos; hasta la sarta de comentarios sobre la apariencia y las decisiones de vida de las personas, este mes es con frecuencia el más duro para muchas personas.

Es decir, pareciera que la alegría decembrina solo fuera para quienes se ajustan a las expectativas sociales y familiares que siguen imponiéndose como condición de aceptación, respeto y hasta amor.

Por ejemplo:

Se le pide a la prima enfocada en la carrera que sonría cuando se le pregunta por enénisima vez que cuándo se va a casar o a tener hijos.

Se le dice al primo gay que venga él, pero que mejor no traiga a “su amigo”.

Se espera que asintamos cuando se comenta con “preocupación” lo “repuestica” que está la tía.

Se le dice a la sobrina trans que está cordialmente invitada, siempre y cuando se vista como hombre y acepte que se le llame con nombre y pronombres masculinos “por el bien de los niños”.

Se nos pide que ignoremos los comentarios machistas porque “él ya está muy viejo y no va a cambiar”, y que callemos ante la violencia de género porque “usted sabe que cuando él toma se pone así”.

En vez de esto, les propongo que este diciembre hagamos un ejercicio genuino de escucha de nuestros familiares y amigos, y que, en vez de centrarnos en cómo se distancian de los modelos que creemos correctos, les acojamos y celebremos en toda su diversidad.

Es decir, que quienes tengan que cambiar su comportamiento sean quienes juzgan, se burlan, excluyen o violentan. Esto sí sería motivo de alegría y celebración.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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