jueves 05 de agosto de 2021 - 12:00 AM

Más allá de las medallas

Con todos estos gestos los y las atletas están cambiando las reglas de juego. Están mostrando que, más allá de las medallas, la humanidad de todas las personas tienen que ser reconocida, valorada y respetada...
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Columna de
Juliana Martínez

Los Juegos Olímpicos de Tokio están marcando nuevas pautas para el ejercicio profesional del deporte no solo por el impresionante rendimiento de los y las atletas en las competencias, sino por lo que han hecho dentro y fuera de ellas, sobre todo en lo que respecta al género y la diversidad sexual.

Las gimnastas alemanas compitieron usando leotardos de cuerpo entero (similares a los de los hombres) para combatir la sexualización de las atletas mujeres en muchos deportes profesionales (https://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/juliana-martinez/en-bikini-BD4027223)

Por primera vez dos atletas abiertamente trans participaron en los juegos: Quinn, una persona no binaria que hace parte de la selección canadiense de fútbol femenino; y la levantadora de pesas neozelandesa Laurell Hubbard quien, pese a no llegar a las finales, hizo historia al ser la primera mujer trans en competir en los juegos.

Otro de los momentos más importantes fue el discurso del clavadista británico Tom Daley tras ganar la medalla de oro. Daley dijo: “Estoy increíblemente orgulloso de ser un hombre gay y un campeón olímpico”, y agregó “espero que los jóvenes LGBT que estén viendo esto sepan que, sin importar cómo se sientan ahora, no están solos y pueden lograr cualquier cosa.”

Además, fotos de Daley tejiendo crochet en los estrados mientras observa las demás competencias le han dado la vuelta al mundo por romper estereotipos sobre la masculinidad.

Ante los numerosos cuestionamientos, Daley contesta con naturalidad que empezó a tejer durante la pandemia pues esta actividad le ayuda a “encontrar calma, tranquilidad y eliminar el estrés”.

Más aún, Daley tiene una página de Instagram llamada “Made with love by Tome Daley” en la que vende sus tejidos y dona todas las ganancias a organizaciones que apoyan a jóvenes LGBT que han sido expulsados de sus casas por su orientación sexual o identidad de género.

Con todos estos gestos los y las atletas están cambiando las reglas de juego. Están mostrando que, más allá de las medallas, la humanidad de todas las personas tienen que ser reconocida, valorada y respetada, creando así espacios más diversos e incluyentes dentro y fuera del deporte.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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