jueves 20 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Matrimonios más igualitarios

lo que las estadísticas muestran es que el matrimonio entre personas del mismo sexo no solo no destruye el matrimonio de personas heterosexuales, sino que tiene mucho que enseñarnos...
Escuchar este artículo
Image
Columna de
Juliana Martínez

La semana pasada el New York Times publicó un artículo detallando los hallazgos de un revolucionario estudio sobre satisfacción matrimonial. En los estudios anteriores sobre el tema las mujeres reportaban consistentemente niveles mucho más bajos de satisfacción conyugal y sexual que los hombres. Sin embargo, gracias a que ya existen datos longitudinales comparables con matrimonios entre personas del mismo sexo en varios países del mundo, lo que se está evidenciando es que no son las mujeres como grupo las que están insatisfechas con sus matrimonios, solo lo son las que están casadas con hombres.

Las mujeres casadas con mujeres reportan índices de satisfacción mucho más altos, como también lo hacen los hombres casados con otros hombres. Es decir que la insatisfacción proviene, no del ser mujer, sino del estar casada con un hombre heterosexual. La razón no tiene nada ver con la orientación sexual de las personas, sino con cómo los estereotipos de género afectan las relaciones heterosexuales, especialmente dentro del matrimonio.

Los estudios muestran que el matrimonio heterosexual afianza los roles de género y la consecuente división de tareas según los mismos. Al casarse, los hombres heterosexuales reducen el trabajo que hacen en el hogar un promedio de tres horas y media por semana. Esta carga la asumen sus esposas, convirtiéndolas en quienes más trabajo del hogar y del cuidado hacen de los tres grupos. Esta carga desproporcionada que asumen las mujeres heterosexuales desaparece cuando se trata de parejas del mismo sexo.

Por ejemplo, el 74% de las parejas del mismo sexo comparten la rutina diaria del cuidado de los hijos mientras que solo el 38% de las parejas heterosexuales lo hacen. Al tratarse de dos personas del mismo sexo, la distribución de labores es más consensuada y obedece a los intereses, horarios y gustos de cada quien, en vez de estar predeterminada por estereotipos de género.

Así, lo que las estadísticas muestran es que el matrimonio entre personas del mismo sexo no solo no destruye el matrimonio de personas heterosexuales ni sus familias, sino que, por el contrario, tiene mucho que enseñarnos pues son verdaderamente mucho más igualitarios.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad