jueves 16 de junio de 2022 - 12:00 AM

Menos “pink washing”, más inclusión

No permitamos que la lucha histórica por los derechos LGBT se vuelva un producto de consumo más, y, peor aún, uno de precio inalcanzable para la mayoría de la población que se dice estar apoyando
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Columna de
Juliana Martínez

Junio es el mes del orgullo LGBT, pues en este mes se conmemoran las protestas de Stonewall que dieron inicio al movimiento moderno por los derechos LGBT.

Lo que empezó con marchas aisladas con pocos asistentes es hoy un evento mundial. Este reconocimiento ha llevado a que cada vez más sectores se sumen a la celebración, incluyendo el sector público y privado.

Aunque esto es sin duda positivo pues muestra la creciente aceptación de las personas y los derechos LGBT, también hay que tener cuidado con el “pink washing”.

El término “pink washing” o “lavado rosa” fue acuñado por Sarah Schulman para nombrar el uso de mensajes de apoyo superficialmente empáticos con los derechos LGBT para fines que no tienen nada que ver con la inclusión de esta población, principalmente el mercadeo.

Es decir, que, en vez de esfuerzos reales por avanzar la inclusión, se trata de gestos vacíos y oportunistas que buscan ante todo lucrarse.

Por ejemplo, hay compañías que visten un sinfín de productos de la bandera del arcoíris, pero los cobran más caro que los productos originales. Vale preguntarse, ¿cobrar más dinero a las personas LGBT y a sus aliados por un cepillo de dientes o unos tenis de “pride/orgullo” es una forma de apoyar sus derechos y celebrar su lucha?

Para evitar el “pink washing” hay que preguntarle a las empresas: ¿además de las banderas y los productos de arcoíris, se están tomando iniciativas reales y constantes (no solo en junio) para la inclusión de las personas LGBT dentro y fuera de la empresa?

Por ejemplo, ¿el costo extra de los productos se deriva a programas u organizaciones que promueven los derechos de las personas LGBT?

Si la respuesta a estas preguntas es no, entonces no se trata de celebración ni apoyo. Es, simplemente, marketing y oportunismo.

No permitamos que la lucha histórica por los derechos LGBT se vuelva un producto de consumo más, y, peor aún, uno de precio inalcanzable para la mayoría de la población que se dice estar apoyando.

En el mes de la diversidad, menos “pink washing”, más inclusión.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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