jueves 21 de septiembre de 2023 - 12:00 AM

Juliana Martínez

Necesidades antes que identidades

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Columna de
Juliana Martínez

En los últimos años Colombia ha dado pasos importantes en el reconocimiento de las personas trans y no binarias. Por ejemplo, en el país se puede modificar el nombre y sexo en los documentos de identidad a través de un trámite en una notaría.

Esto es un gran avance en materia de reconocimiento de derechos. Sin embargo, también ha acentuado instancias graves de desprotección.

Por ejemplo, hasta hace poco, si un hombre trans (alguien que fue asignado femenino al nacer e hizo una transición de género hacia una identidad masculina) daba a luz no podía acceder a la licencia remunerada de cuidado postparto pues, según el Código Sustantivo del Trabajo, esta solo estaba disponible para “mujeres”, “madres” o “trabajadoras”. Al tratarse de un hombre (trans), la persona que había dado a luz y su bebé quedaban desprotegidos.

Ante esta situación, la Liga de Salud Trans y la Universidad del Norte interpusieron una acción pública de inconstitucionalidad en diciembre de 2022.

El pasado 8 de septiembre la Corte Constitucional les dio la razón, y remedió este vacío de protección expandiendo la cobertura de seguridad social en época de parto a todas las personas con capacidad de gestar (C-324/23).

Además, la sentencia protege los derechos de los recién nacidos al garantizar a sus progenitores el tiempo y los recursos para su cuidado.

Esta sentencia nos ayuda a ver con claridad que lo más importante de los servicios y protecciones del Estado es que lleguen a todas las personas que los necesitan, independientemente de su identidad.

Es decir, si alguien da a luz, ¿qué importa más: que su cédula diga “F”, “M” o “NB”, o que la persona y su bebé tengan los servicios de salud y la protección laboral necesarios para su cuidado?

Afortunadamente la Corte supo reconocer y proteger la vulnerabilidad y las necesidades comunes de un grupo de personas, en vez de enfocarse en las diferencias entre sus categorías identitarias.

Ojalá sigamos este ejemplo, y en nuestro día a día también sepamos ver la humanidad que nos une, antes que las etiquetas que nos diferencian.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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