jueves 22 de agosto de 2019 - 12:00 AM

No es la maternidad, es la heterosexualidad

No es la naturaleza, sino los roles de género impuestos por la heterosexualidad lo que penaliza a las mujeres en general, y a las madres en particular, en el mercado laboral.
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Columna de
Juliana Martínez

Mucho se ha dicho sobre la brecha salarial de género. Sin embargo, el término “brecha de género” es engañoso porque hasta el 80% de esta disparidad no se debe al género, sino a la maternidad.

Durante décadas se había asumido que esto era “natural” por el asumido vínculo físico entre la maternidad y la mujer.

Sin embargo, estudios recientes que comparan parejas heterosexuales (hombre-mujer) con parejas de lesbianas (dos mujeres) han demostrado que esto no es cierto: la penalización de la carrera y el potencial salarial de la mujer no se debe al impacto biológico de la maternidad, sino a los roles de cuidado impuestos sobre las mujeres en la gran mayoría de relaciones heterosexuales.

En las parejas heterosexuales, el impacto salarial lo asume todo la madre (22%), mientras el padre no asume ningún costo. Estos resultados se traducen en una pérdida de ingreso para el hogar en el largo plazo.

Por el contrario, en las parejas de lesbianas, quien da a luz sufre una pérdida promedio del 13% y la compañera de un 5%. Pero lo que es más significativo es que esta brecha se cierra a los 5 años.

Estos hallazgos tienen una enorme importancia pues el dar a luz y el amamantar son las excusas que se citan constantemente para justificar la discriminación laboral de las madres, y la falta de involucramiento de los hombres heterosexuales en las labores del cuidado y del hogar.

Las parejas de mujeres nos muestran que esto no es cierto. En su caso, estas labores se distribuyen de manera más equitativa desde el comienzo lo cual amortiza la brecha salarial inicial y la elimina en el largo plazo.

Esto quiere decir que no es la naturaleza, sino los roles de género impuestos por la heterosexualidad lo que penaliza a las mujeres en general, y a las madres en particular, en el mercado laboral.

También indica que, si de verdad queremos construir una sociedad más equitativa y paritaria, deberíamos dejar de atacar a las familias conformadas por personas del mismo sexo y reconocer que, por el contrario, tenemos mucho que aprender de ellas.

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