jueves 24 de marzo de 2022 - 12:00 AM

¿Por qué no hay un “día del hombre”?

Y no se necesita porque nuestras sociedades siguen funcionando con una jerarquía de género que familiar, laboral, social, política y económicamente beneficia a los hombres.
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Columna de
Juliana Martínez

La idea de que si hay un “día de la mujer” debe haber también un “día del hombre” surge de un desconocimiento del origen y el significado del 8 de marzo, y una confusión sobre la diferencia entre “conmemoración” y “celebración”.

Mientras una “celebración” invita a homenajear a una persona o a un grupo (por ejemplo “el día del padre”), una “conmemoración” es ante todo un espacio que invita a una reflexión sobre un tema social de importancia y un llamado a la acción individual, institucional y social.

El 8 de marzo no “celebra” el día de “la mujer”. Como expliqué en una columna anterior, ese día conmemora el incendio de una fábrica textil, ocurrido en 1910 en Nueva York, en el que murieron 146 mujeres trabajadoras, la gran mayoría migrantes, quienes estaban en condiciones laborales de suma precariedad.

El año siguiente se organizó la primera marcha que luchaba por la mejoría de las condiciones laborales para las mujeres, denunciaba la diferencia salarial de género, y exigía el derecho al voto.

El 8 de marzo no “celebra” ni “agradece” la existencia de una supuesta esencia femenina (vinculada a la delicadeza, el sacrificio y la supuesta vocación al cuidado). Por el contrario, la fecha conmemora y revitaliza la lucha histórica de las mujeres por la igualdad.

Se sigue conmemorando porque pese a los incuestionables logros alcanzados, no existe aún ningún país del mundo en donde las mujeres tengan el mismo acceso a derechos, oportunidades y recursos que los hombres.

Así, la respuesta es sencilla: no existe un día del hombre porque no se necesita.

Y no se necesita porque nuestras sociedades siguen funcionando con una jerarquía de género que familiar, laboral, social, política y económicamente beneficia a los hombres.

Por eso, en lo que queda marzo, les invito a seguir reflexionando sobre la desigualdad de género, y, sobre todo, sobre qué podemos hacer, como personas, parejas, compañías, colegios, instituciones públicas o privadas, Estado y sociedad en general, para que esta desigualdad deje por fin de existir (pista, celebrar el “día del hombre” no es una de esas cosas...).

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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