jueves 10 de febrero de 2022 - 12:00 AM

Por un San Valentín diverso

El amor es tan diverso como las personas que componen nuestra sociedad, y amar y ser amado es una de las necesidades y derechos más básicos que tenemos todas las personas.
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Columna de
Juliana Martínez

Se acerca el día de San Valentín, una de las fechas en las que más se celebra (e idealiza) el amor de pareja. Pero es muy importante recordar que ese “amor”, que se pregona como un sentimiento universal, es de hecho un concepto que tiene poco de “universal” y es altamente restringido.

Históricamente, las personas heterosexuales y cisgénero (que no somos trans) hemos creído que tenemos el monopolio del amor y hemos utilizado todo tipo de discursos (religiosos, sociales, culturales, científicos y psiquiátricos) para relegar los sentimientos y el deseo de las personas LGBT al campo de la perversión, la inmoralidad o la enfermedad.

Por eso, tanto en la cotidianidad como en fechas como esta se denigran o invisibilizan las relaciones sentimentales de las personas LGBT.

Pensemos, ¿cuántas propagandas de San Valentín muestran personas LGBT dando y recibiendo todos esos detalles que simbolizan el sentimiento y el compromiso amoroso en nuestra sociedad?

De rosas a joyas, pasando por peluches y cenas “románticas”, la inmensa mayoría de personas que figuran en estas campañas están compuestas por un hombre y una mujer cisgénero, invisibilizando así, a las miles de parejas conformadas por personas LGBT.

Esto se debe en parte a que nuestra cultura tiende a “des-sexualizar” a las personas heterosexuales y a “hiper-sexualizar” a las homosexuales.

Es decir, pensamos que el amor, el apoyo, y el compromiso son exclusivos de los heterosexuales. Pero cuando escuchamos la palabra “homo-sexual”, solo oímos el “sexual”, y asumimos que no se trata de relaciones amorosas y comprometidas, sino de perversiones o patologías.

Pero esto no es así. El amor es tan diverso como las personas que componen nuestra sociedad, y amar y ser amado es una de las necesidades y derechos más básicos que tenemos todas las personas.

Por eso, este fin de semana les invito celebrar un San Valentín diverso.

Es decir, uno que reconozca y dignifique todos los amores fundados en el compromiso, el consentimiento y el respeto mutuos, y la equidad, que son los elementos más importantes de cualquier relación de pareja, sean las personas que la conforman heterosexuales y cisgénero o no.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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