jueves 02 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

Una peligrosa apropiación

No dejemos que (el lema “Mi cuerpo, mi decisión”) se convierta en un llamado personalista que utiliza la libertad individual como excusa para minar la salud pública y el bien común.
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Columna de
Juliana Martínez

Cada vez se escuchan razones más insólitas para rechazar la vacuna contra el COVID-19, el único avance contundente contra el virus.

Una de las más sorprendentes es la apropiación del conocido lema feminista por los derechos sexuales y reproductivos: “Mi cuerpo, mi decisión.”

Decir “mi cuerpo, mi decisión” para justificar el rechazo a la vacuna no solo muestra un profundo desconocimiento de la historia y el contexto sociopolítico de la frase, sino que convenientemente omite uno de sus puntos más importantes: que el acceso al aborto seguro es un tema de salud pública, no solo uno de libertad individual.

La criminalización del aborto pone en riesgo la salud y la vida de millones de mujeres y personas gestantes en todo el mundo, y persigue social y judicialmente a las personas que tienen que recurrir a procedimientos ilegales e inseguros.

Más aún, esta peligrosa resignificación de la frase ignora el importante rol del Estado como mediador entre la libertad individual y el bien común.

El caso del cigarrillo es ilustrativo. Una persona tiene derecho a fumar. Pero el Estado también tiene la obligación de proteger a la ciudadanía de los peligrosos efectos del humo de segunda mano. Por eso ya no se puede fumar en aviones, parques infantiles, cines, etc.

Como con el humo de segunda mano, el COVID llega por el aire que compartimos. En consecuencia, la decisión de no vacunarse no solo afecta a la persona, sino a todos los demás con quienes comparte espacios en el trabajo, el transporte público, los restaurantes o tiendas, etc. lo cual tiene consecuencias sin precedentes en la salud y la economía.

Como todas las demás vacunas, la vacuna contra el COVID no es exclusiva ni principalmente un tema de decisión individual sino uno de salud pública.

De manera similar, “Mi cuerpo, mi decisión” es un lema que busca proteger los derechos, la salud, la vida y el bienestar de más de la mitad de la población mundial. No dejemos que se convierta en un llamado personalista que utiliza la libertad individual como excusa para minar la salud pública y el bien común.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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