martes 23 de marzo de 2021 - 12:00 AM

Alertas tardías

Lo que se puede observar ya tarde en la sociedad colombiana y no solo por la pandemia, es una tendencia hacia el incumplimiento, a la desconfianza en las instituciones por corrompidas
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Alejándonos del periodismo dedicado a la anécdota por la anécdota frívola sin ir más allá, hablemos hoy de una patología social avanzada, pero tardíamente advertida. Se trata de la anomia, de las sociedades anómicas descritas por E. Durkheim al caracterizar un tipo de suicidio, que la sociología entiende como aquellas donde la población carece de normas por incapacidad de la organización social para dotarla de medios que le permitan lograr metas en la sociedad. Se parte de la certeza de ser seres sociales por naturaleza, que conviven, que no son individuos aislados con libertad absoluta, para lo cual necesitan normas de convivencia, que ceden parte de esa libertad pero incluyen la rebeldía contra la norma injusta.

Lo que se puede observar ya tarde en la sociedad colombiana y no solo por la pandemia, es una tendencia hacia el incumplimiento, a la desconfianza en las instituciones por corrompidas, al “sálvese quien pueda”, a “la ley es para los de ruana”, “se obedece pero no se cumple”, a la informalidad hecha mercado callejero y transporte pirata, al todo se puede, a la irresponsabilidad en los compromisos, al todo por escrito porque las “palabras se las lleva el viento”. Como respuesta, los gobiernos sacan y promulgan leyes formales creyendo que la ley lo puede todo –para la pandemia hay decretos hasta de más de 100 páginas-; pero el país real va por otro camino. Una sociedad con esta tendencia, sin arraigo, es lo que se llama una sociedad anómica.

¿Cómo pedir a los ciudadanos que respeten y confíen en el policía, por ejemplo, con todo lo sucedido en esa organización que alega manzanas podridas? La justicia por mano propia ha sido una de las respuestas, pero esto es regresar a la ley de la selva; y su propósito de enmienda se va quedando en cambiar de uniforme, acudiendo a la estrategia del sofá. El deseo de regresar a la sociedad sin normas, a la quimera del Robison Cruzoe aislado de los idealistas de siglo XVIII (Daniel Defoe), es hoy más quimera que entonces; somos seres sociales que cedemos libertades por derechos para vivir en sociedad.

Adenda.- “Desde adentro”, el poemario de Franz Mutis, es la voz del yo íntimo que todos tenemos y que suele aflorar en el sosiego del deber cumplido.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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