martes 04 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Arreando montoneras

A eso vino el Sr. Pompeo; a disciplinar los rebaños que ya no son tan montoneras -porque algo tenemos que haber aprendido de sus jugadas-
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Temas de mayor trascendencia global como el coronavirus, de rápida expansión gracias al progreso acelerado de las vías de movilización, del “brexit” que amenaza con dividir a Inglaterra o de la preocupación tardía, ahora sí en serio, sobre el cambio climático, opacaron asuntos más regionales como la visita del Sr. Pompeo a territorios neocoloniales de América Latina, para ponerlos a marchar más rápido hacia la derecha ¡Arrrrr! La similitud de la política de su gobierno con la de la postguerra, no es mera coincidencia: un Presiente a lo Luis XIV que entonces era militar D.D. Eisinhower (1953-1961) y su Secretario de Estado Jhon Foster Dulles, arriando rebaños de montoneras para que el lobo comunista no llegara a sus predios, ya repartidos entre los Aliados vencedores en las conferencias de Yalta y sobre todo Potsdam (1945). Era el comienzo de la bipolaridad o Guerra Fría entre dos sistemas políticos, peleándose zonas de influencia.

De repartijas no era la primera vez: Tordecillas entre España y Portugal (1494) o la Conferencia de Berlín (1885) cuando se repartieron África como se reparte un ponqué. Pero esta estrategia de repartir el mundo rechazando toda posibilidad de autodeterminación y pluralidad ideológica, persiste hoy, más que por razones de diferencia de sistemas por defensa de mercados, desaparecido el socialismo en la URSS y moderado en China. A eso vino el Sr. Pompeo; a disciplinar los rebaños que ya no son tan montoneras -porque algo tenemos que haber aprendido de sus jugadas-, a celebrar reuniones secretas con los mayordomos. A preparar a Colombia para que haga de comadrona en el parto de la guerra ¡Mil veces no! porque Venezuela se salió del redil. Para apoyar a Bolsonaro y al gobierno “interino” de Bolivia, golpista, racista y cristiano; porque ni siquiera un MAS suave y efectivo en la superación de la marginalidad indígena y la pobreza ancestral, están dispuestos a tolerar.

Y vino además a poner hacer el oso, otra vez, al gobierno colombiano: que la nueva canciller, la Sra. Blum, del mismo corte opaco del Sr. Holmes, le solicite la extradición de la Sra. Merlano al Sr. Guaidó, “presidente” para países de la influencia de los EE.UU. pero no en Venezuela. Más parece un chiste. O refleja el deseo de no extraditarla, para que no siga escaseando el pangetán en las farmacias de Barranquilla.

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