martes 23 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Calidad académica

Una vez depositada la educación en la bolsa del mercado, hubo tal proliferación de universidades, que quedaron como para que entre el diablo y escoja. La educación formalizada como elevador de movilidad social perdió tanta fuerza, que títulos y títulos sin respaldo académico, terminaron sirviendo solo para gastar puntillas; una pared -¿manchada?- lo decía todo: ¿Qué es un profesional tugurio? Es aquel lleno de cartones por fuera pero de una gran miseria intelectual por dentro. Como elevador se fue sustituyendo en parte por el narcotráfico, el contrabando y la corrupción estatal y privada. Para que todas las universidades no cupieran en esa bolsa de la mediocridad, se inventaron instrumentos de medida de variados colores dándole pesos diferentes a las variables escogidas.

Hace pocas semanas oíamos la pauta publicitaria de uno de esos centros educativos promoviéndose, como si se tratara de una marca de jabones o pañales, como “la primera en Colombia... y en Latinoamérica bla, bla,...”, citando el respaldo de un desconocido “ranking”. Venimos recibiendo, desde hace varios años el “ranking” de Shanghai, ese sí conocido, que posiciona universidades del todo el mundo, tomando una muestra de 2.000, aunque solo publican las 1.000 primeras pienso que para no avergonzar a las más mediocres, para lo cual usan indicadores como publicaciones en revistas científicas, número de estudiantes, premios internacionales tipo Nobel, impacto de sus investigaciones, calidades académicas del profesorado. Con se ve no cuentan si tienen salones para fiestas –así se promovía una universidad de la Costa-, instalaciones físicas bonitas y confortables que se dan por descontado tenerlas, ni si patrocinan grupos campeones en deportes.

¿Resultados? Harvard, Stanford y MIT las primeras seguidas por Cambidge, California (Berkeley), Princepton y Oxford. De Latinoamérica la de Sao Paulo entre las primeras 150, las de Buenos Aires y UNAM (México) entre las 500 iniciales; las colombianas, tantas que ya perdí la cuenta, acercándose al puesto 1.000 solo la U. Nacional y los Andes. Algunas, para encontrarse si están entre las 2.000 de la muestra, deberán buscarse de atrás hacia adelante. Vientos de renovación se aprecian en el nuevo gobierno colombiano; que ojalá lleguen hasta las universidades, de garaje muchas vendiendo títulos sin respaldo académico, amparadas en la libertad de empresa; defender la educación pública calificada nos dijeron en campaña; el Sr. Ministro Gaviria tiene la palabra.

lileguar@gmail.com

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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