martes 24 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Libardo León Guarín

Cambalache

Con 89 años (1.934), este tango de Julio Soza y Enrique Santos pero Discípulo, podría ubicarse dentro de lo que solo años más tarde se llamaría música protesta; crítico de la sociedad argentina de su época trascendió las fronteras de lugar y tiempo para mantenerse vigente hoy en América Latina, Colombia incluida; cambalache en lunfardo es situación en la cual predomina el desorden, el ruido y la intranquilidad. En su origen, ya no eran los maravillosos años veinte sino las realidades de la primera posguerra, las secuelas de la gran depresión de 1.929 y el ascenso del nazismo preámbulo de la II Guerra, pero también del éxito del tango aún en regiones colombianas, lo cual nos dejaría composiciones para la historia de la música llamada popular como “Caminito”, “Yira Yira”, “Mano a Mano”, “Uno”, “Volver”, ...

Pero a qué viene la referencia a una expresión de música y canto del arrabal casi centenaria? A que “... todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor...”; profética además porque “ ...el mundo fue y será una porquería, en el quinientos seis y en el dos mil también.”... “Siglo XX cambalache, problemático y febril; el que no llora no mama y el que no roba es un gil.” Pero hay que volver a oírlo para descubrir la pasión por el pasado, que tanto atrae a las derechas políticas, empoderándose más y más hoy en Colombia y en América Latina.

Sin embargo, el texto es una protesta por el estado de cosas hasta la desazón; el 45% de los colombianos desea vivir fuera del país, para no hablar de las caravanas a toda costa que atraviesan ríos, montañas, desiertos y mares para alcanzar el paraíso, ni de los suicidios cada vez más frecuentes ante todo en niños, jóvenes y ancianos perdidos en el cambalache del sin futuro. Pero no es reculando inundados de nostalgias sino cambiando estructuras sociales, corrigiendo errores y en el mejor de los casos construyendo sobre lo construido, porque no todo pasado es un barrial de errores. Pero rechazando los ataques feroces que por todos lados se están utilizando para lograr que sigamos como estamos, contra quienes se atrevieron a ponerle el cascabel al tigre, en medio del panorama social deprimente que estamos viendo, tan realmente dibujado en “Siglo XX cambalache”.

lileguar@gmail.com

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad