martes 07 de junio de 2022 - 12:00 AM

Cambiar no es maquillarse

Si hay concepto sociológico traicionado hasta la vulgarización de servir para todo, incluido el engaño en campañas electorales, es el de cambio social que en sus comienzos se refería a las transformaciones estructurales en una sociedad y no a las reformitas de imagen para que todo siga igual. Insisto, volviéndome necio incisivo, en que el estado de la salud social de la sociedad colombina está en tal grado de deterioro, que improvisar candidatos sacados de la manga de quienes por décadas han manejado al país hasta llevarlo a su estado actual, es una irresponsabilidad con bellaquería.

Observemos la realidad cotidiana; los noticieros de mañana y tarde más parecen páginas rojas entre atracos, puñaladas, sicarios, hambre, drogas, miseria, desplazados, chanchullos en los sectores públicos como privados, así de estos últimos poco se hable. Me volví adicto a la letra menuda, la arrinconada, y encuentro en este diario (28-05-22) datos que no son de “izquierdosos”, como despectivamente llama una amiga a quienes no piensan con la derecha: en encuesta reciente de pulso social (DANE) 62.3% de los colombianos no tienen capacidad para adquirir bienes de primera necesidad (alimentos, ropa, zapatos), empeorando en -15.4% respecto a 2.021. Pero como mal de muchos es consuelo de tontos, 276 millones de personas en el mundo sufren inseguridad alimentaria en fases grave y aguda.

Y las respuestas? De emergencia, para quedarse con el pan y con el queso, fabricar un candidato populista de derecha porque el señalado FICO por quien señala no pegó, reforzar el “tocopetro” asustando, metiendo miedo y avivando el odio a la persona, en un medio donde no existen adversarios sino enemigos; y la democracia reducida a la batalla en las elecciones, a elegir y ser elegido no importan los tejemanejes entre alcantarillas, ni los programas, porque la formación política de las mayorías tampoco da para tanto; olvidando que ante todo democracia es aprender a convivir con la diferencia y la diversidad. Si en la guerra existen enemigos, en la democracia existen adversarios, dice Alejo Vargas en reciente columna. Falta por ver la estrategia de noticias falsas de última hora, que mientras se destruyen ya pasaron las elecciones y el beneficio queda. Estamos en un punto crucial: seguir maquillando los problemas o empezar un cambio social construyendo un país nuevo, menos desigual y más humano.

lileguar@gmail.com

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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