martes 05 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Como perrito de taxi

Muchas veces repetimos que el centro en política es irreal, puramente teórico, un punto de partida; explotarlo como proclama política, digamos que se hace de buena fe, por ignorancia en ciencia política...
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Se decía de los “apolíticos”, de los que “ni fu ni fa, ni chicha ni limoná”, de quienes como veletas se movían según el viento, cuando los taxis usaban perrito de felpa colgando, ahora toda una cursilería chichi, reemplazada por las pantallas de aplicaciones y mapas de las ubicaciones geográficas para saber hacia dónde dirigirse. También se sabe que es un imposible declararse “apolítico”, aceptado que fenómenos relacionados con el poder están siempre activos en nuestras vidas, en las relaciones sociales familiares, de trabajo, económicas micro y macro y de autoridad con todo tipo de gobiernos, queramos o no. Otra cosa es mantenerse inactivo en la toma de posiciones sin luchar por el poder del Estado, participando de la contienda con partidos o candidatos.

Primero fueron “tecnócratas”, ahora “de centro”, ni para la derecha ni para la izquierda con el peligro de caer en el vacío por estar caminando por el filo de la navaja o colgado de alguien mientras se mueven al vaivén del vehículo. Muchas veces repetimos que el centro en política es irreal, puramente teórico, un punto de partida; explotarlo como proclama política, digamos que se hace de buena fe, por ignorancia en ciencia política o haciendo populismo para quedar bien con Dios y con el Diablo, captando “apolíticos” enemigos de los extremos. Algo parecido sucede con el rechazo a la polarización –¿Sinónimo de violencia?-, buscando que todos nos vayamos al “centro”. Se puede ser de centro izquierda o derecha porque matices hasta los extremos los hay, no de dientes para afuera sino expresados en los programas de gobierno, según los intereses prioritarios que se defiendan.

Oí decir que cuando todos piensan igual ninguno piensa, seguramente atacando tendencias al pensamiento único, tan de regímenes absolutos; es necesaria la opinión, la controversia llámese polarización o como se llame, sin el ingrediente macabro de la “bala es lo que viene” para quien piense o promueva ideas diferentes. Para la muestra, lo sucedido en Alemania: por escaso margen el PSD (centro-Izquierda) ganó a la CDU (centro-derecha) de la Sra. Merkel la oportunidad de formar gobierno, aunque con pocas diferencias ideológicas o tal vez por eso mismo; ni hubo alaridos de fraude a lo Perú y Bolivia, ni líderes asesinados. Y somos la misma raza humana, pero con diferentes historias culturales.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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