martes 29 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Construir sobre la nada

Oportunidad además para revisar el papel jugado por los TLC, la globalización y el desarrollo hacia adentro.
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La idea de no desperdiciar oportunidades históricas para recapitular, hacer un alto en el camino y replantear el destino no parece ser de nuestra cultura; se prefiere el aquí no pasa nada, como estamos vamos bien, p’alante como sea y mañana será otro día. La pandemia nos ha ofrecido esa oportunidad: afloraron problemas sociales que sin ser desconocidos, no se mostraban con la agresividad que estamos viendo. Pero lo que se bautiza con otro eufemismo, la “nueva normalidad” que va llegando sin que el virus haya disminuído su ataque, se perfila ser la misma de antes. Y así reconstruir sobre lo que está “bien”, es construir sobre la nada.

Pero la esperanza es no volver a la normalidad porque la normalidad era y seguirá siendo el problema; y no el twitter, ni los castrochavistas, ni el ELN que, como afirma el ex Mindefensa Gabriel Silva, si tuviese capacidad para coordinar ataques simultáneos a 40 CAI, ya se habría tomado el poder hacía rato. Mientras tanto, aparentar que se está al frente de la situación, unos mercaditos aquí y otros allá, llamados a la paz de los abrazos ahora virtuales pero sin romper ni manchar la realidad, la “reconcialiación” sobre la nada y los muertos ya hechos escándalo en las noticias internacionales, pues que queden bien muertos. Estamos frente a una derecha que cree que los problemas sociales se solucionan con el miedo y matando a los discrepantes, porque con su muerte personal se exterminan las patologías sociales.

Entrando en detalles sobre la idea de no desperdiciar las oportunidades históricas, las quiebras económicas deben servir para mirar lo que afloró para desespero de comerciantes e industriales. Un estudiante de primer semestre de economía sabe que una economía fuerte no puede basarse en la producción de bienes ni en la oferta de servicios superfluos, porque en momentos críticos, los primeros consumos suprimidos son estos. Haber ilusionado nuestra economía con la expansión del turismo, con la producción de artesanías, la economía naranja cualquier cosa que sea menos algo serio y en la proliferación de bares y tiendas de “gadgest”, sin hablar de la informalidad comercial, lleva al desempleo de las dimensiones vistas, a la ruina de familias y empresarios. Oportunidad además para revisar el papel jugado por los TLC, la globalización y el desarrollo hacia adentro.

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