martes 24 de enero de 2023 - 12:00 AM

Crimen con y sin castigo

Trae este diario (20-01-2.023) un sucinto informe sobre la propuesta del gobierno -Minjusticia- acerca de la reforma en varios aspectos de la administración de justicia, sobre todo dirigida al concepto de castigo para quien delinque o sea a la relación crimen-castigo como en la famosa novela de Fiódor Dostoievski (1.821-1.881), si bien el autor ruso aborda el tema más desde lo psicológico. Empecemos por decir que los ataques al gobierno por tratar de cambiar al país es y será asunto de todos los días; oportuna resulta la explicación de don Quijote mientras los perros ladraban en actitud agresiva: ¡Ladran, Sancho. Seña de que cabalgamos!

No se trata ahora de discutir la legitimidad de la ley, asunto denso que llega hasta justificar la protesta social y la rebelión. En el caso que nos ocupa, es la discusión acerca de si el castigo a quien la infringe remedia en algo el daño social hecho y rehabilita al delincuente. Pues con cárceles hacinadas, donde los presos deben hasta dormir de pié por falta de espacio, por paradoja convertidas en escuelas formadoras de delincuentes, administradas por personal corrompido hasta extremos inverosímiles, no vale la pena seguir insistiendo en que son centros rehabilitadores porque no lo son ¿Alguna vez lo fueron? De ahí que el avance en la salud social de una sociedad debe medirse, no por la apertura de nuevos centros de reclusión, sino por el cierre de los existentes.

En el proyecto de Minjusticia se proponen alternativas como la de permitir que los encarcelados paguen parte de la pena con actividades con actividades comunitarias siempre con la vigilancia del Estado; busca entre otros resocializar a infractores, reestructurar el sistema penal y penitenciario para acercarlo a la justicia restaurativa. Lo cual a mi manera de ver, enfoca el problema desde la doble dimensión de prevenir atacando las causas sociales del delito a largo plazo y reprimiéndolo frontalmente a corto plazo. Sin embargo, en buena parte de la oposición creen que con solo garrote, hasta la pena de muerte, se controla la delincuencia; pero subyacen causas que permiten a la sociología establecer relación directa entre pobreza y delincuencia. Por esto una reforma como la que se propone, no puede esperar resultados exitosos si no se modifican, y de qué manera, lis niveles de vida de la población.

lileguar@gmail.com

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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