martes 06 de diciembre de 2022 - 12:00 AM

Cuestiones de la bonita

No por ser aguafiestas, pero vale más la realidad como es para evitar alegrías de perro calungo; si 20 años no es nada, 400 son suficientes aunque no tantos como Samarcanda con 2.000 encima cuando la visité, para hacer cuentas. Cierto; ni hubo ni hay ciudades enteramente bonitas – depende de lo que se valore como bonito-, menos en estos países subdesarrollados o del Tercer Mundo; todo espacio urbano, ofrece una fotografía cartográfica de la distribución de las clases sociales en que se halla dividida la sociedad, porque estas se ubican por barrios “comunas” (¿?) de vecindades similares por ingresos, valor del suelo, arquitectura, etc. Incluídos los sectores medios, que en la teoría sociológica de la estratificación social, no son clase social sino sector intermedio frágil, en balancín, susceptible de ascender o descender de status; aclarando que esta estratificación no equivale, estrictamente, a la clasificación empleada para el pago de servicios.

Esta es invitación a mirar la ciudad bonita en un plano ocupado, en su gran mayoría, por cinturones de miseria y sectores medios y muy poco por la clase alta con tendencia a ubicarse en las periferias. Con seguridad el turista encontrará y disfrutará aquí espacios agradables; pero lo más seguro es que no lo lleven a visitar zonas en deterioro, ni tuguriales; este tipo de mirada solo suelen hacerlo los sociólogos para observar la realidad social, no como se la cuentan sino como es.

Llegar a los 400 años contados desde una fundación difusa, más parecida al registro colonial del sitio donde en repetidas ocasiones negreros españoles asentaban esclavos lavadores de oro, memos malsano que las riveras del río, debe servir para algo más que una quema de artificio o unas calles y parques barridos y remodelados. Debieran preocupar también, datos escandalosos que Vanguardia nos trae a diario sobre la vida cotidiana de la ciudad: cerca del 50% de informalidad en la fuerza laboral, caos vial de la madona, pobreza y criminalidad creciendo, 9.7% de desempleo mal contado que algunos alborozados aplauden porque ya no estamos de primeros, etc., dan para pensar que con ciudades bonitas como esta, comenzaría un nuevo colapso del modelo urbano como hábitat para los humanos.

Adenda.- Rechazar la designación de un funcionario escogido por concurso de méritos, porque no es de la parroquia, es chovinismo puro.

lileguar@gmail.com

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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