martes 13 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Dar sin tener con qué

Si el concepto de crecimiento es meramente cuantitativo, el de desarrollo es humanista

Pasado el alboroto sin sustancia ni contenido del bicentenario y el primer año del actual gobierno con abundantes frases comunes, vuelve la rutina en las noticias, tan sobrecogedoras unas y frívolas otras, pero pasajeras todas. Como que las del medio día tapan las de la mañana, para ir cayendo al barril del olvido. Todas merecerían no pasar sin comentarios ni análisis, pero no hay para tanto. Escojo una al azar, perdida en los recuadros marginales que demuestra el talante de quienes desde lo más alto nos están gobernando, ya suficientemente evaluados en los medios estos días, con titulares sobre el año perdido, el país sin rumbo fijo, sin gobierno, qué nos pasa, etc.

Que Presidente y Vicepresidenta firmaron 12 “Pactos por el Crecimiento” para impulsar renglones de la producción, hace pensar que los autores y firmantes de tan generosa iniciativa no tienen clara la diferencia entre crecimiento y desarrollo, bien porque nadie da de lo que no tiene o porque el camino sigue siendo crecer y crecer como se ha venido haciendo en todo el mundo de manera más acelerada que antes, desde hace unos 200 años: las revoluciones industriales que algunos presentan con tanto orgullo, han fomentado eso: crecimiento urbano, crecimiento tecnológico, crecimiento de la contaminación generalizada, de la tala de bosques, de la extinción de las especies, de las enfermedades medioambientales, del consumo, de las basuras, hasta haber logrado elaborar hoy, con su responsabilidad, un cuadro apocalíptico sobre el futuro mediato de la humanidad.

Si el concepto de crecimiento es meramente cuantitativo, el de desarrollo es humanista por poner en el centro de todo avance a la persona humana y no al negocio. Hay que parar el crecimiento y favorecer el desarrollo. La idea de sostenibilidad que no pocos empresarios caricaturizan por oponerse al “progreso”, tiene que ver más con el desarrollo que con el crecimiento. Pero no sé si estos conceptos se los aclararon en la universidad al Sr. Presidente y a la Sra. Vicepresidenta; lo más probable es que hayan pasado de largo porque eso olía a “comunismo”; más en una entidad como la de donde egresó el Sr. Presidente, con presencia notable en su gobierno, que se nos volvió importante aún con nombre de esclavistas del siglo XIX, sin saber cómo ni por qué.

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