martes 02 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

Datos y datas

Salir a decir que con la captura de un jefe mafioso se destruyó su clan no es ingenuidad, sino pretender levantar la popularidad baja del Gobierno Nacional y del Ejército con manejos mediáticos.
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A 5 millones de muertos que va dejando el COVID se le están sumando todos los problemas sociales indudablemente agravados por la pandemia, pero jamás nuevos o repentinos, como si antes de 2019 en el mundo hubiéramos experimentando vida placentera de paraíso imaginado, sin parejas que comían manzanas para curar el insomnio. Pero perdido el Edén, un funcionario del gobierno que padecemos propone “mejorar la percepción de seguridad”, cuando la meta no es bajarla a “sus justas proporciones”, sino erradicarla estructuralmente, resumiendo así las acciones de la sociedad y de su gobierno para tapar incapacidades con ruidos.

Salir a decir que con la captura de un jefe mafioso se destruyó su clan, comparando el suceso (que no deja de serlo) con las muertes de Escobar o de Efraín González (¿?) no es ingenuidad, sino pretender levantar la popularidad baja del Gobierno y del Ejército con manejos mediáticos; eso es la pauta pagada a escasos días con elogios a la ‘verraquera’ y al patriotismo. Menos importante les resultan datos y datas que muestran, según la OCDE, a Colombia como el país más desigual del mundo al lado de Brasil. Además, 141 niños menores de cinco años han muerto este año a octubre en Colombia por desnutrición aguda, según datos oficiales.

Méritos para Vanguardia al publicar la semana que ya pasó, datos y análisis sobre problemas cuantificados y retos acerca de cómo vamos en el área metropolitana, que deberían ser consultados, por lo menos, por los encargados de dirigirla y liderarla, indispensables para no caer en el deseo por capricho e imagen, liberándonos de vergüenzas, porque no toda la culpa es de la pandemia.

De los datos y datas publicados se desprende que la pobreza en Colombia era del 45,5% (2020), en Santander del 38,9% y en el área metropolitana del 46,1%, cifras escandalosas; el desempleo fue del 17,2, superior al nacional de 15,9%.

Pero parecieran datos para el viento en tiempos preelectorales; resulta más importante cómo financiar la campaña, los candidatos, el acomodo, no los programas; o cómo ubicarse en el “centro” para quedar bien con todos.

En el centro derecha estamos desde el siglo XIX, tiempo suficiente para observar la incapacidad histórica para solucionar problemas sociales, tan graves que se habla ya de la Colombia inviable.

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