martes 02 de julio de 2019 - 12:00 AM

De Versalles a La Habana

...la vía adoptada en 1919 y no la paz sostenible, es en todas partes la preferida por los militaristas, que sin ningún sonrojo anuncian aquí que “bala es lo que viene”.

Preocupados por la carretera al Llano, el asesinato continuado de líderes sociales sin que se sepa de dientes para afuera quiénes los matan, los puentes de Chirajara y Lisgaura, goles y más goles, etc., en país de cóndores y aves rapaces, pasó desapercibido el centenario del Tratado de Versalles (28 de junio de 1919), que puso fin –es un decir- a 5 años de “la Gran Guerra”, sin sospechar la que vendría mucho más grande solo años después como II Guerra Mundial (1.939-1.945), con 60 millones de víctimas. Unos elementales análisis entre lo sucedido a continuación de este Tratado y de los Acuerdos de Paz de La Habana no sobran.

Si los alemanes vencidos firmaron presionados por los “cuatro grandes” y 50 países de su lado, en los Acuerdos sin vencedores ni vencidos se llegó, después de 50 años de armas entre el establecimiento y la insurgencia, a negociar ofertas y contraofertas entre partes, para alcanzar soluciones que al menos iniciaran frenando el enfrentamiento militar, después de prolongadas conversaciones que en el caso europeo fueron de 6 meses con el II Reich. Lo que hubiera podido suceder aquí, tan de las preferencias de la derecha, sucedió en Versalles: apabullados los alemanes haciéndolos responsables únicos desde lo moral, político, criminal, social y económico –Alemania terminó de pagar la deuda impuesta en 2010- el Tratado trajo en solo 8 años la reacción violenta, demagógica y populista del pueblo herido, liderada por el Nacionalsocialismo hitleriano, con el estallido de la Segunda Guerra, a solo 20 años de Versalles.

¿Eso era lo que querían los opositores a los Acuerdos de La Habana entre el Estado Colombiano y las Farc? Continuar la guerra eterna, imponer venganzas sin dialogar, favorecer matanzas, despojo de tierras como también se hizo en Versalles, pues las fronteras fueron otras. Los ataques violentos a la JEP, el asesinato de líderes sociales, la mordaza militar y a diplomáticos para que no visiten las zonas de reinserción, cofinanciadas con recursos internacionales, nos están diciendo que la vía adoptada en 1919 y no la paz sostenible, es en todas partes la preferida por los militaristas, que sin ningún sonrojo anuncian aquí que “bala es lo que viene”. Y para algo más que para resolver crucigramas sirve la historia.

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