martes 09 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

Diplomacia de canasto

La palabra “ayuda”, tantas veces utilizada con fines políticos, debería desaparecer del lenguaje internacional: suele reflejar la condición neocolonial en la cual se encuentran países como Colombia...
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Mientras en el Polo Norte cierran minas de carbón abiertas hace un siglo por falta de futuro, en Colombia es posible que no hayamos percibido el mensaje y sigamos pensando que los ‘comodities’ carbón y petróleo seguirán como baluartes de nuestra economía; en serio se habla de 30 años para que los combustibles fósiles sean pasado.

¿Reemplazos ya? No me digan que por la economía naranja, por artesanías preciosas, por tamales deliciosos o por el turismo, renglones productivos no básicos (Maurice Dobb), que son los primeros afectados en las crisis, como lo estamos viendo con la profusión de festivales para buscar compradores sin capacidad de compra.

Surgen estas reflexiones acerca de la Cumbre sobre el Clima en Glasgow y valorar la presencia de países como Colombia, cargado de buenos propósitos y firma de documentos sobre acciones inmediatas para favorecer al planeta, que cuando afectan a ciertos países toman las de Villadiego (China, Japón, India, EE.UU., Israel, Rusia); y dejan a los países satelizados, los más afectados con el cambio climático, responsabilidades mayores a cambio de “ayudas” que nuestros gobernantes alborozados reciben en el canasto que llevan a estas reuniones.

La palabra “ayuda”, tantas veces utilizada con fines políticos, debería desaparecer del lenguaje internacional: suele reflejar la condición neocolonial en la cual se encuentran países como Colombia, girando en la noria de la dependencia. De ahí la anónima presencia del Presidente Duque en Glasgow, además con discurso de lugares comunes como que los bosques son necesarios, mientras se hacen potreros en la Amazonía quemando: negocios son negocios, así se acabe el planeta.

Hay que insistir en que continuar parcelando los problemas sin visión de conjunto equivale a lo que sucede con el tratamiento de las enfermedades humanas; si las especializaciones, aplicando el principio de división del trabajo, han hecho avanzar el conocimiento científico, parcelándolas se pierde la unidad del cuerpo humano. Ayuditas canasteras para sembrar árboles, sin visión de conjunto del cuerpo social, es arar en el mar.

Que el 46% de las personas del área bumanguesa subsistiera con ingresos inferiores a la línea de pobreza ($450/mes) es problema social profundo no solucionable llevando canasto a Glasgow, por simple dignidad y orgullo.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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