martes 12 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Dos conflictos dos modelos

allá como aquí siguen viendo a los indígenas como un estorbo para la apropiación de tierras para el narcotráfico
Escuchar este artículo

Es evidente que lo sucedido con los alzamientos populares en Irán, Hong Kong, Ecuador, Líbano, Chile, Bolivia y Argentina, tienen que ver con el reacomodo global de fuerzas políticas, ante el avance de la derecha y la sociedad del libre mercado como propuesta de futuro. Pero no todos estos movimientos, violencias y muertos incluídos, tienen el mismo horizonte; son contradictorios, por buscar afianzar diferentes modelos, aunque es más apropiado llamarlos sistemas. Así, lo que viene sucediendo en Hong Kong es más parecido a lo de Bolivia intentando regresar perpetuando un modelo de sociedad hacia la derecha, mientras que lo de Chile tiene similitudes con los alzamientos en Irán, Ecuador, Líbano, los cambios en Argentina y, en menor profundidad, con el panorama político poselectoral en Colombia.

Sin embargo, la falta de una formación no solo política sino además crítica, hacen que mediando ignorancia y desinformación voluntarias, con la ayuda desorientadora de algunos medios, la opinión pública confunda la caca con la pomada. Todavía hay montoneras votando en elecciones, pero también crece la conciencia sobre una realidad social vergonzosa, imposible de seguir dejándola pasar entre las piernas –por esto ofreció disculpas el presidente Piñera- ocultando la ira, la indignación y el descontento ante las cada vez más amplias distancias sociales; que acumuladas, llevan al estallido social como secuela indeseable pero lógica; sin tener que buscar culpables en otra parte hasta el ridículo –el castro chavismo-, cuando sabemos que hartos problemas internos e internacionales tienen ellos.

En Bolivia, país de indígenas (70%), el problema no es la reelección; el conflicto tiene tanto de racismo como de intentos por volver al modelo pasado: los blanquitos de Santa Cruz tras el poder por considerarse superiores a la indiamenta; Pérez de Lozada, de los últimos presidentes, hablaba mejor inglés que castellano o aimara. Y el narcotráfico que no da tregua, en un modelo nuevo de sociedad cuyos logros sociales y de crecimiento económico son evidentes. Mientras crecen los conflictos, allá como aquí siguen viendo a los indígenas como un estorbo para la apropiación de tierras para el narcotráfico, en evidente “mexicanización” de zonas como el Cauca; entre el miedo, el desplazamiento y la matanza continua de líderes, que un ministro atribuyó a líos de faldas; con actores ilegales reconocidos pero impunes: terratenientes, paramilitares, traficantes, narcocultivadores y sus ejércitos privados.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad