martes 17 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

Emotivos más que racionales

Sin embargo, este resultado electoral en EE.UU. es solo un cambio de estilo, de forma; todo seguirá igual seguramente pero con más vaselina
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Y no es lo uno sin lo otro, sino cada uno a su tiempo; todo no puede ser frialdad inglesa pero tampoco algarabía caribeña. Acabamos de verlo en el reciente proceso electoral estadounidense, con tanta o más ventana periodística aquí que en jornadas electorales nuestras, lo cual habla de la posición de Colombia en la geopolítica mundial. En un país donde la gente muy poco lee y entre quienes leen un bajísimo porcentaje digiere críticamente, por falta de bases formativas, es comprensible que acontecimientos internacionales como la elección presidencial gringa se asimile a un partido de fútbol, con mucha emotividad alrededor de los candidatos pero mínima analítica racional sobre programas; se repitió el libreto interno: del arrobamiento místico al insulto a los presidenciables, eso es todo.

Sin embargo, este resultado electoral en EE.UU. es solo un cambio de estilo, de forma; todo seguirá igual seguramente pero con más vaselina; nadie puede creer, fuera de diseñadores de moda despistados, que cambiando de traje mágicamente cambian la personalidad, los destinos manifiestos y los futuros. Lo que allí sucedió con ingredientes de república bananera, fue un cambio de imagen: de la chambonería a la diplomacia, de primera dama maniquí a una maestra con formación respetable, de groserías de mercader a maneras más acordes con la interlocución internacional; de dos males el menor y cuando no hay más .... Mucho pudo el miedo al “socialismo”, ¡Quien lo creyera!, acudiendo al “castrochavismo de Mr. Biden”; pero emocionarse creyendo que la pretensión imperial haya bajado, es estar pensando en las del gallo.

¿Y a Colombia como le fue? Desde acusaciones de injerencia electorera de funcionarios y paniaguados del gobierno Duque, hasta ausencia de dignidad arrodillándose al salto de la pulga frente al ganador. Igual que con el nuevo gobierno de Bolivia; al día siguiente del golpe a Morales, reconocían al “gobierno interino”, presidido por una señora de quien dicen que se pinta el cabello de blanco para no parecerse a su país con el 70% de población indígena; un año después, sin tino ni vergüenza, el señor Duque asiste a la vuelta del MAS al gobierno, con cacerolazo incluido. Corto quedó el comentario reciente del Prof. Muñoz Serpa anotando que, en materia de relaciones exteriores -¿Solamente?-, este gobierno ha sido un fiasco.

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