martes 06 de octubre de 2020 - 12:00 AM

Entre el cómo y el por qué

gastar energía distrayendo el por qué con protocolos de minucias, es lanzarle gasolina al fuego porque lo que está en juego ante todo, es la solución de problemas sociales acumulados sobre patologías ancestrales.
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Dice un obispo chocoano, seguramente hastiado como tantos colombianos con problemas sociales que crecen y crecen, sin siquiera mediana correspondencia en las soluciones, que si van a seguir dando de lo mismo pues habrá más de lo mismo; y más de lo mismo es la protesta social que ahora piensan contener reglamentándola hasta lo inverosímil: exigiendo pólizas de aseguramiento a los promotores o cómo deben ir vestidos los manifestantes. Es lo que se llama buscar el gato negro en el cuarto oscuro donde no está el gato.

No conozco protestas, ni en niños ni en adultos, por “gadejo” –ganas de joder- sino que todas, justas, injustas, legales, ilegales, con cacerolas, con piedra o como las quiere el gobierno hechas desfiles señoreros, todas están soportadas en disconformidades que quien gobierna debe analizar para, si es el caso, atender los reclamos, procurando acertar en soluciones; para eso se ofrecieron a gobernar. Pero condenarlas a priori negando derechos democráticos que tanto cacarean en los medios, es confundir el cómo con el por qué. Alebrestar a la policía sobre los cadáveres de 13 baleados en manifestaciones recientes, suena a fascismo ordinario; o gastar energía distrayendo el por qué con protocolos de minucias, es lanzarle gasolina al fuego porque lo que está en juego ante todo, es la solución de problemas sociales acumulados sobre patologías ancestrales.

Culpar a la pandemia, al castro chavismo, al ELN o a un ruso que nadie sabe quién es ni dónde está, es aumentar altas desconfianzas en las instituciones por su poca seriedad, auto flagelándose para aparecer como víctima o asustando con la represión si no se “aconductan”. Razones las hay de sobra; también en las ciencias sociales es posible tratar problemas desde lo científico buscando causas para poder controlarlos; lo hacen la medicina aplicando la biología y la ingeniería civil con la física. Nada sirve meterlos debajo de la alfombra porque allí también se fermentan y producen estallidos olorosos con capucha y sin capucha, así fuese con pólizas que ninguna compañía va a expedir. Seguir dando más de lo mismo pues habrá más de lo mismo.

Adenda.- 1.- Ahora que regresó “Jorge 40” después de condena en EEUU, releer “Líbranos del bien” de Alonso Sánchez Baute. 2.- El rancho ardiendo y en el Senado discutiendo si un “piropo” es acoso sexual.

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