martes 07 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

Estrategias de sofá


Si se trata de preparar para el éxito a toda costa, no importa cómo; la búsqueda de “pruebas” para acreditar méritos y ascender rápidamente, puede ser un mecanismo...

Que un profesor no es un detector de delincuentes sino un evaluador, recuerda el abogado Jaime Castaño (El Espectador 28-11-21), experto en derechos de autor, comentando el caso de la Presidenta de la Cámara de Representantes señalada de plagio. Se han expresado opiniones académicas y no académicas, entre aquellas en este diario las de los profesores universitarios experimentados Eduardo Muñoz Serpa y Ernesto Rueda Suárez; como en mi vida de docente ya no recuerdo cuántos trabajos para grado asesoré y dirigí, me siento con ánimo de participar también, opinando. Un caso similar, ni nuevo ni extraño, en la presidencia de la Comunidad de Madrid (E), llevó a la “copietas” Cristina Cifuentes (PP) hasta renunciar en el alto cargo (2018) y al ostracismo político.

Paro más allá que hechos individuales, revelan síntomas del estado de la organización social, la corrupción por medio y apuntan hacia la concepción esperada de la formación académica. Si se trata de preparar para el éxito a toda costa, no importa cómo; la búsqueda de “pruebas” para acreditar méritos y ascender rápidamente, puede ser un mecanismo, lo cual me recuerda un grafito en la UN: “Un profesional tugurio es aquel lleno de cartones por fuera pero de una gran miseria intelectual por dentro”. Más que preparar para oficios, que rápidamente envejecen con los avances tecnológicos p.e, es la universidad espacio para la investigación y los trabajos para grado son esto: un ejercicio final de investigación, el mejor de todos los realizados en el trayecto preparatorio, acerca de un cuestionamiento en su campo profesional; si los resultados son llamativos, ya se encargará la ciencia de valorarlos; pero en todo caso es un ejercicio orientado a formar profesionales que no se queden “pegados”, sino abiertos éticamente al nuevo conocimiento.

Semejante propósito noble y científico, enriquecedor del acervo intelectual personal y social, algunos lo enfrentan a machete. Descubrimos corrientes de copias de tesis de Chile o traducidas del inglés; en un trabajo de clase de 10 pgs., quien copió tragó entero: igual que en el original “el autor“ decía: “....lo señalado en la pg.250 ....”. La discusión alrededor de este ejercicio académico llevó a los pragmáticos a pretender suprimirlo, apoyando el facilismo y la mediocridad, para que se graduaran rápido. En otras palabras, poniendo en práctica la venta del sofá.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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