martes 27 de octubre de 2020 - 12:00 AM

Globalización y dominio

No puede negarse el papel de la ONU en apaciguar conflictos, pero lejos está de ser lo que quisiéramos que fuera
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Sin glorias y con penas pasó el aniversario 75 de la ONU, creada (Octubre 24/1945) a pocos meses de la toma de Berlín por los Aliados, como organización intergubernamental sustitutiva de la Sociedad de Naciones, que saltó en pedazos cuando nada pudo hacer para evitar la Segunda Guerra Mundial; hoy con 193 miembros de 51 firmantes iniciales. Aniversario que ocurre en plena globalización y sin que los propósito fundacionales, igual que su antecesora, se cumplan porque otra cosa es el dominio de superpoderes de la política mundial. De hecho su Consejo de Seguridad, conformado por los “grandes”, termina tomando las decisiones cruciales.

No puede negarse el papel de la ONU en apaciguar conflictos regionales, porque la “guerra mundial” ahora es de localidades; ni el de sus múltiples organismos en el desarrollo de estrategias, tácticas y programas atendiendo patologías diversas, como la OMS en esta pandemia. Pero lejos está de ser lo que quisiéramos que fuera; por encima, con o sin Guerra Fría, la lucha por la hegemonía es evidente, contrariando el pluralismo y el respeto a las decisiones internas, que se suponía serían fuentes de paz y convivencia. Que lo digan la aplicación de sanciones a los países que no marchan para el lado marcado, los golpes de estado tipo Bolivia, las intenciones claras de modificar la geopolítica regional con apoyos descarados a manifestantes en Bielorrusia o Hong Kong, citando solo casos recientes, pero frecuentes desde la creación de la Organización.

Si la palabra soberanía con la de libertad es de las más frecuentes en la literatura política de los siglos XVIII y XIX, hoy es “vintage” pronunciarla; países como haciendas con mayordomos, la OEA fungiendo de ministerio de colonias, alrededor de 70 murallas fronterizas. La globalización no resultó ser instrumento de equilibrio entre países agrupados en la ONU, como organismo soñado, sino mundialización de mercados, pandemias, pobreza y refugiados exiliados o asilados, deterioro del medio ambiente; y desarrollo técnico de medios de comunicación, cuyo alcance y beneficio no compensa las patologías que crecen y crecen.

Adenda.- ¿Dónde quedó la vergüenza de la OEA y del Sr. Almagro, con el resultado de las elecciones en Bolivia? Acusando al gobierno de Morales de fraude para justificar el golpe, esta vez creció la votación por el MAS.

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