martes 12 de marzo de 2019 - 12:00 AM

Hacia el revisionismo histórico

Preocupantes las decisiones gubernamentales para revisar la historia a su acomodo, buscando la versión oficial desde el sesgo ideológico de la derecha, cuando en este campo se había avanzada dejando que fueran los investigadores –historiadores, sociólogos, antropólogos, arqueólogos- los encargados de describir y analizar los hechos del pasado, aplicándoles postulados científicos basándose en hechos. Desde hace unos 60 años, las ciencias sociales empezaron a producir profesionales académicos especializados en este campo, que apoyados en archivos y evidencias empezaron a tumbar leyendas, como ha venido sucediendo en la Escuela de Historia de la UIS con el origen de los poblamientos, para citar solo un caso.

Los polémicos cambios en el Archivo General de la Nación, la Biblioteca Nacional, en el Centro Nacional de Memoria nombrando aquí comodines que desconocen el conflicto armado y lo reducen a un cuento de buenos contra malos y la pretendida censura de cátedra, nada ayudan a tener visiones las más objetivas posibles de nuestra historia, ni al esclarecimiento de hechos independientes de miradas partidistas o de mandatarios. Así como el presidente eterno quiso politizar las cortes, ahora la emprenden contra la historia. Borrar memoria e impedir interpretaciones parece ser lo que sigue: lo dice el derrumbe del edificio Mónaco equivalente a tumbar el palacio de la inquisición en Cartagena y la columna de los esclavos en Ocaña. Fals Borda en “Historia doble de la Costa” cuenta de un presidente negro del Estado de Bolívar blanqueado en el retrato oficial, como blanqueaban a los primeros jugadores negros en Brasil porque el fútbol nació como deporte para blancos.

Ahora buscan desmemoriar la memoria revisándola; Enrique Serrano en “Historia de un olvido” pretende borrar la historia negra de la Conquista y la Colonia, los gringófilos buscan convencernos de lo importante que fue EE.UU. en la Independencia, así allí la Guerra de Vietnam donde fueron vergozasamente derrotados y a pesar de su trascendencia internacional, la pasan de largo en las escuelas; sin embargo, insistamos en que los colombianos tenemos derecho a conocer la verdad histórica sobre la última guerra de 50 años y todas las guerras, sobre quienes las financiaron y apoyaron desde sus bufetes por ejemplo, sin maquillajes ni revisionismos.

Adenda.- Los 30 años del MAMB (Museo de Arte Moderno de Bucaramanga) que contribuimos a fundar, parecen un milagro. Felicitaciones y ¡Adelante! que el medio es árido, pero realiza quimeras.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad