martes 19 de marzo de 2019 - 12:00 AM

Historia y leyenda

Dando continuidad al escrito anterior sobre revisionismo histórico pretendido en sectores de la derecha colombiana, digamos que la Historia Mínima de Colombia de Jorge Orlando Melo que termino de leer (330 pgs., 1.918) es un ejemplo de lo que es escribir la historia: asequible en el lenguaje, basada en datos (fuentes documentales, tradiciones orales, vivencias), no se queda ahí; pasa al análisis explicativo, como la entiende la sociología analítica, buscando siempre acercarse lo más posible a la realidad para que la historia sea ciencia y no leyendas, si bien estas interpretadas también tienen valor sociológico.

Esta recomendación bibliográfica da para volver sobre el peligro que se ve venir cuando desde el poder se manipulan los sucesos para darles una visión histórica cómoda. Ya se comenta acerca de los museos sesgados, organizados desde lo militar en pueblos y ciudades donde el conflicto armado de los últimos 50 años hizo presencia. Nada nuevo; así como en Rusia los tenían maravillosos como el de La Armería en Moscú o la pinacoteca del Hermitage en San Petersburgo, iniciada por Catalina II, había otros tan oficiales y repetidos, que siempre estaban allí infaltables el escritorio de Lenin, su abrigo negro, elementos de oficina y de su vida privada y política, todos “originales”; y en Tashkent capital de los uzbecos, una pequeña cámara fotográfica de fuelle en urna de seguridad, la más valiosa del museo, porque con ella tomaron tres fotos en la Revolución (1.917).

Ni la historia ni los museos que forman parte de la memoria colectiva pueden reducirse a contar glorias de unos patriotas “que se dedicaron a defender la democracia y la civilización cristiana”, como leí en uno de ellos; por ese camino, falseando la historia en la época de las “fake news” tan acogidas por el periodismo ligero, terminaremos confundiendo historia con leyenda, a Santander con Bolívar, socialismo con comunismo, la guerra con la paz, paramilitares con patriotas, al Fiscal con san Judas Tadeo, la JEP con la santa inquisición, al presidente eterno con el mesías y a Luis Alberto Gil con Santrich.

Adenda.: Valiosa labor la de Armando Martínez Garnica en el poco tiempo que estuvo dirigiendo el Archivo Nacional; la Revista de Santander que sigue dirigiendo, por sus calidades de contenido y forma, es solo mínima muestra del trabajo persistente de historiador liberal de pensamiento, como se define en la Rev. Semana.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad