martes 23 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

La confianza lastimada

Mirar objetivamente la sociedad, así no nos guste el resultado, es indispensable para saber hacia dónde vamos
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Alguna vez acudió un estudiante de últimos semestres para preguntarme si podía suministrarle un tema para su trabajo de grado; le sugerí, sorprendido porque después de varios semestres de universidad no se hubiese cuestionado nada para investigarlo, cuando la universidad debe ser espacio para preguntarse antes que para recibir respuestas hechas; le sugerí, digo, leer un diario impreso para que, informándose, pudiese enterarse de tantos problemas por resolver, que pudieran dar origen a su trabajo de grado. Hoy los medios siguen como carteleras de acontecimientos, radiografías del medio social con sesgo o sin él, fuentes de preguntas sobre hechos que algunos preferirían desterrar por “negativos”, para quedarse solamente con los felices “positivos”; pretensión sin éxito, porque informativos así negarían por lo menos el 50% de la realidad total.

Mirar objetivamente la sociedad, así no nos guste el resultado, es indispensable para saber hacia dónde vamos; una instantánea a la información “negativa” de un solo día, mañana será otro, nos dice mucho: una pareja regresaba de ver un partido en Barranquilla se accidentó y cuando llegan a auxiliarla ya estaba totalmente desvalijada, hasta tenerlos que pasar por NN; gatos mascota que deben llevarse dos veces/semana al salón de belleza y hacerles trabajo de “brackets” en sus dientes; con una nueva masacre en el Meta -incluidos líderes comunales- ya suman 87 en este año según IDEPAZ; el multilateralismo promovido y esperado después de la Guerra Fría terminó en democracia unilateral definida e impuesta por los EE.UU.; un cuadro de Frida se subasta en US$34.9 millones y millones de seres humanos -leo- están en emergencia alimentaria; 100.000 personas/año mueren de sobredosis solo en EE.UU. y van 360 muertos en la nueva lucha por el poder en las cárceles peruanas, etc. etc. Pero lo más grave, entre tanta gravedad inadvertida, la confianza rota en las instituciones con calificaciones de la opinión muy bajas para gobierno, ejército y policía, donde siguen creyendo en manzanas podridas, con cuatro agentes más en red de narcos; la administración de justicia ya no ciega por objetiva sino porque le tienen el camino trazado; desconfianza en el vecino, mientras se espera la buseta, en alimentos procesados, confianza lastimada en los días sin IVA, en.... Recuperarla es indispensable para seguir viviendo como sociedad humana; pero sin maquillarla solamente, sino cambiándole de caminado.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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