martes 05 de julio de 2022 - 12:00 AM

La pintan calva

No conozco el origen de esta expresión, ni alude a “La cantante calva” de Ionesco, pero resulta apropiada para el momento político que está viviendo Colombia, que no es cualquier momento, así algunos despistados estén diciéndole al nuevo gobierno, que debe priorizar la defensa de las instituciones, cuando lo que se trata es precisamente de modificarlas o cambiarlas dentro de un nuevo concepto de Estado que procura defender intereses comunes sobre los individuales, toda vez que el vigente ya tuvo suficiente tiempo y espacio para cumplir su agenda de aciertos y desaciertos, hasta llegar al estado de cosas en que estamos, con la posibilidad, dadas las graves enfermedades sociales que padecemos, de volver inviable la sociedad en la cual tratamos de vivir. Se trata ahora de materializar las ideas programáticas ganadoras, planteadas durante la campaña electoral; así de fácil y así de difícil.

Empezando por transformar votantes de hinchas en electores responsables que acompañan críticamente el cambio social propuesto, si las zancadillas lo dejan. Imposible llevar a la práctica y concluir en 4 años procesos sociales transformadores de suyo lentos, que garanticen educación pública gratuita y de calidad, hacer que los ahorros pensionales sean para pensiones y no para negocios bancarios, garantizar no solo trabajo sino digno y canasta familiar sin IVA, insistir en que la tierra rural es para quien la trabaja en lo cual estamos sin lograrlo desde 1.936, combatir el gota a gota, el microtráfico y el macrotráfico, entender la corrupción también entre corrompidos del sector oficial y corruptores del privado, condonar deudas con el Icetex convertido en banco comercial, no continuar criminalizando la protesta social ni sepultando el proceso de paz, hacer que quienes más tienen paguen más impuestos revisando exenciones y evasiones tributarias, revalorizando así el papel del Estado orientándolo para bienestar de las mayorías.

Recuperar un puesto digno para el país en el panorama internacional, respetando la autodeterminación de los pueblos, restableciendo relaciones con Venezuela y en lo interno defensa de la producción nacional revisando los TLC, transición del petróleo y del carbón a energías limpias, procurando que seamos un verdadero Estado Social de derecho, laico, y no un pantallazo retórico, como lo define la Constitución de 1.981. En pocas palabras otro Estado; reto difícil, pero la oportunidad la pintan calva para comenzar, porque nuestros herederos se lo merecen.

lileguar@gmail.com

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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