martes 22 de octubre de 2019 - 12:00 AM

Más allá de la provincia

Cualquier parecido con el Nobel al Presidente Santos no es pura coincidencia y muestra la línea europea en contra de los amigos de la guerra
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Introducir temas universales entre frivolidades y campañas electorales provinciales y provincianas, resulta petulante pero en el mundo estamos; nada de lo que en él sucede nos es completamente ajeno, más cuando los cambios veloces en las comunicaciones nos convierten, en segundos planetarios, en habitantes de aldeas globales. Una miradita a los Premios Nobel (nada de “Nóbel”) tranquiliza; son hijos testamentarios de Alfred Nobel (1.833-1.896), ingeniero sueco, comerciante, escritor e inventor –225 patentes entre ellas la dinamita-, interesado en exaltar las miradas modernas de la inteligencia humana, logradas en el siglo luminoso. Como toda premiación apoyada en valoraciones y no en mediciones, suscitan encendidas polémicas como la de Borges respirando por la herida: que estos premios, los de mayor prestigio mundial entre intelectuales, se otorgaban a desconocidos para sacarlos del anonimato; y de “Cien años de soledad”, que con cincuenta hubiese sido suficiente.

Pues sí; para nosotros hay ilustres desconocidos y sus trabajos difíciles para legos; predominan los grupos investigativos en las ciencias, toda vez que la investigación pasa de aventura individual a empresa colectiva, con altos presupuestos invertidos buscando aplicaciones comerciales, pero sin dejar de ser desarrollos humanos. En química (2.019) a los inventores de la batería para celulares y lo que significa para la electrónica portátil; en medicina y fisiología por descubrir cómo las células sienten y se adaptan al oxígeno; en física –astrofísica- explicaciones sobre la evolución del universo más allá del sistema solar y de la tierra en el cosmos; los de literatura 2018 y 2019 sobre migraciones humanas buscando vida y periferias sociales, con polémica para el primero, por su posición en las guerras desintegradoras de la antigua Yugoeslavia; y en economía por explorar nuevas vías para luchar contra la pobreza global, la desatención a la educación y a la niñez.

El Nobel de paz, creado por el ayuntamiento de Oslo en homenaje al inventor sueco y entregado en la capital noruega, fue otorgado este año al Primer Ministro etíope, Abiy Ahmed, por esfuerzos a favor de la paz con Eritrea, después de 20 años de conflicto y unas 80.000 víctimas. Cualquier parecido con el Nobel al Presidente Santos no es pura coincidencia y muestra la línea europea en contra de los amigos de la guerra también en Colombia. Tal vez por esto, en la provincia pasó desapercibido.

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