martes 08 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Matria y patria

Con esto de la discriminación por sexo y la lucha afortunada por ubicar lo femenino en posiciones de igualdad frente a lo masculino, se llegó hasta la necesidad de modificar el género de las palabras –sustantivos y adjetivos-, por lo general concordantes con el masculino; o sea que los lenguajes expresan tiempos históricos por esencia dinámicos. Aunque bueno es culantro pero no tanto, como parece decirlo Puno Ardila, el mismo de “Los Muchos”, en reciente columna donde comenta el nombramiento de Ivonne Suárez en el Archivo Nacional.

En esas estamos; buscándole femeninos a las palabras se vienen dando tantas exageraciones, que ojalá un día se centre esta pandemia lingüística en el idioma español para los colonizados y castellano para los españoles. Así Patricia la ministra veleña sería Matricia, los tolimenses serían eso y nada más porque tolimensos y tolimensas no lo soportarían; los argentinos nos llevan la delantera en esto y buscando palabras neutras hablan de “los otres” y “la patria” aunque femenino ya sería “la matria”. Todo un camello, que si bien refleja la tendencia a acotar distancias sociales, termina distrayendo problemas esos sí fundamentales por resolver.

En este empeño, por no saber qué es lo primero y qué lo segundo, entraron los nuevos miembros de la familia llamados mascotas o “mascotes”? Cierto; la vida de perros era un horror, que por fortuna se ha venido corrigiendo, garantizando a los animales un trato digno por adecuado a su condición de seres vivos que sienten y entienden. Pero también se ha llegado a las exageraciones; ahora se duerme con cerditos o con perritos o con conejitos, lo cual me suena a desviaciones, así la soledad sea intensa o el niño (a) desplace su afecto confundiéndolos con seres humanos. En eta Noche de Bujas vimos tantas mascotas disfrazadas, que salta a la vista el maltrato animal, para satisfacción de dueños y cuidadores pero no del animal, con faldas, corbatines, gafas, zapatos, diademas, etc., etc.

Adenda.- Con motivo de los 400 años de la fundación de Bucaramanga, así historiadores sostengan que “la bonita” (¿?) no fue fundada, se esperan publicaciones sobre el tema, mientras llegan los 500 para volver a tratarlo. Manuel Enrique Rey Sanmiguel nos envía su aporte con el libro “El Gentilicio Bumangués”, sin pie de imprenta, 2.022, 305 pgs.

lileguar@gmail.com

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