martes 24 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

Optimismo sin inocencia

otra cosa es lo que llamamos optimismo reflexivo, sin apoyo en la inocencia ingenua que produce la ignorancia sino en no tragar entero...
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Los medios, sobre todo radiales, están plagados de mensajes optimistas del tipo “hoy se puede, siempre se puede”, el de un banco diciendo “todo lo hacemos por ti” o anunciando un país que nos beneficie a todos, mensaje que uno no entiende si se trata de un infiltrado petrista o a quiénes se refieren cuando hablan de “todos”; eso sí, en medio de la angustia generada por un hecho pan-catastrófico que ya suma 1.300.000 muertos y de la desconfianza de todos contra todos alimentada por los mensajes falsos. Cosas de publicistas en cuyas manos no se puede dejar el manejo de los asuntos sociales, sin formación crítica, más cercanos a quienes predican ver el mundo con “energía positiva” o sea ocultando la otra mitad por lo menos.

Si a este tipo de optimistas se les puede definir como aquellos que aún no tienen todos los datos, otra cosa es lo que llamamos optimismo reflexivo, sin apoyo en la inocencia ingenua que produce la ignorancia sino en no tragar entero, en la formación crítica de la cual carecemos hoy en gran medida en Colombia, por tendencia a desterrar expresiones de la poca que quedaba. Para la muestra, los asesinatos de disidentes, la penetración del gran capital en los medios callándolos y direccionándolos hacia verdades oficiales planas y sin autocrítica. Frases insulsas, que analizadas no dicen nada –¿O esconden mucho?- pero exaltan el optimismo ilusionado sin bases reales. Sí; que el país vaya “hacia adelante” pero qué significa adelante y para quiénes; la pandemia hizo más visible lo que ya era visible en desigualdades sociales, en extremos de pobreza y riqueza; el afán por cimentar la “nueva normalidad” no parece ser otro que volver a los mismo ... y aquí no habrá pasado nada.

Adenda:- Algunos datos de Movimétrica sobre comportamientos sociales colombianos en esta emergencia pandémica: solo el 61% respetó estrictamente las cuarentenas y el 63% de los que incumplieron lo hizo para reunirse con amigos y familiares, sobre todo en la franja de jóvenes entre los 18 y 25 años. El 90% de los consultados opina que se está bajando la guardia en el cumplimiento y exigencia de los protocolos; y solo el 56% muestra interés en la Navidad y en celebrar el año nuevo, pese a intensa propaganda consumista.

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