martes 07 de enero de 2020 - 12:00 AM

Paraestados grandes y pequeños

La presencia del Estado que se reclama no es solo presencia policiva, con todas las desconfianzas que esta genera. Sino presencia social
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Al observador atento de los procesos sociales en un país como Colombia, no se le escapa la existencia de tendencias cada vez más frecuentes hacia el establecimiento de poderes competidores con la institucionalidad y, por ende, contribuyentes de la desconfianza en ella, como de la desorientación de los ciudadanos. La respuesta es la que estamos viendo: medidas represivas con aumento de presencia militar, recompensas, cuando sería más recomendable acentuar las preventivas o sea actuar antes y no después. La falta de presencia del Estado en diferentes lugares y procesos, acentúa la posibilidad de rellenar vacíos con grupos paraestatales que imponen su orden mediante el miedo, las armas o la inevitable protesta social, que para la Vicepresidenta Ramírez, es innecesaria porque todo va bien.

Así, buscando diferentes propósitos desde las extremas derecha e izquierda, diferenciando eso sí entre el bien común y el privado porque todo no entra en el mismo saco, se han montado “estaditos” que se imponen por la fuerza y se ven crecer día a día: paramilitares, terratenientes, guerrilleros, narcotraficantes dominando zonas enteras, minería ilegal y legal imponiendo su ley; y delincuencia común con bandas de atracadores y asaltantes que se toman barrios enteros y sin su permiso imposible entrar. Pero como el ejemplo cunde y el Estado social no aparece, hasta en el transporte con fuerte tendencia a informalizarse; terminalitos de motos, taxis y particulares pirateando, motos por las aceras, semáforos en rojo y ¡Ay! Pobre de aquel que se atreva a reclamarles algo porque de ¡Sapo H.P.! hasta la agresión física. Me acaba de suceder. Lo mejor es callarse, me dijo una señora piadosa.

La presencia del Estado que se reclama no es solo presencia policiva, con todas las desconfianzas que esta genera. Sino presencia social; el problema de los “paraestados y paraestaditos” no es solo del Ministerio de Defensa; también lo es del de Trabajo, del de Educación, del de Justicia, de gobernadores, alcaldes, asambleas y concejos; y de la sociedad entera que lo justifica todo y deja agravar los problemas ancestralmente irresueltos, sin protestar, que es una forma de contribuir a la reparación. Con zanahoria –educación formativa y soluciones- y garrote –persecución implacable a la delincuencia que se tomó las ciudades- es como, según el Prof. Mockus, podemos pensar en medios sociales socialmente más sostenibles.

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