martes 05 de abril de 2022 - 12:00 AM

Pluralismo y Placebos

El problema no es la polarización Sra. Ingrid, porque si todos pensáramos lo mismo para qué elecciones; la controversia enriquece ideológicamente; solo que aquí aún suele entenderse como “bala es lo que viene”

Terminando la Guerra Fría, sucesora de la guerra caliente o Segunda Guerra Mundial, mucho se habló de multipolaridad, de pluralismo, como camino hacia un futuro cierto sin polaridades bélicas, aunque con discrepancias entre gobiernos. Pero 40 años después tanta maravilla resultó ser un fiasco, porque los apetitos hegemónicos, unipolares, continuaron afianzando zonas de influencia. El caso más reciente es Ucrania, trompo de poner para definir alcances, igual que pueden entenderse muchos conflictos recientes, incluidas confrontaciones bélicas en Asia, África y América Latina; pero la miopía política producto de la malformación en este campo, distrae el problema de fondo y lo reduce, como oigo y leo en algunos medios, a una pelea de comadres entre Putin diabólico y Biden salvador, además con agregados religiosos como si estuviésemos en plena Guerra Fría.

Esta misma carencia de formación política se observa en el enfoque de los problemas nacionales, detectada oportunamente para el análisis sociológico, por estar viviendo Colombia un proceso electoral. El problema no es la polarización Sra. Ingrid, porque si todos pensáramos lo mismo para qué elecciones; la controversia enriquece ideológicamente; solo que aquí aún suele entenderse como “bala es lo que viene” y quien piense distinto “la lleva”, sin superar épocas de bárbaras naciones.

En esto estamos: el cuerpo social colombiano padece de enfermedades graves cuyas soluciones no pueden quedarse en placebos de caridad cristiana, ni en el mañana será otro día. Este cuerpo necesita acierto en los diagnósticos y contundencia en los tratamientos, porque la inviabilidad está en marcha. ¿Con cuál autoridad moral se presentan propuestas para seguir en lo mismo, si el fracaso del modelo está a la vista? Haciendo lo mismo de manera inveterada llegamos a primeros puestos vergonzosos: el país peor nutrido en A. L., la delincuencia hambrienta que no cesa, la inseguridad lo mismo, el consumo, el macro y el micro tráfico creciendo, todos los días muertos a cuchillo entre bandas, el robo de cable, atracos a cualquier hora; la inflación esperada/22 del 6,3%, los alimentos subiendo el 23,3% y los intereses al 5% y la corrupción vuelta mérito exitoso, los líderes incómodos asesinados. Cuando una construcción se está cayendo porque sus bases ya no aguantan, no se maquillan sus paredes ni se le cambian sus luminarias; se construye otro con nueva estructura. Así lo registra la historia política.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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