martes 28 de enero de 2020 - 12:00 AM

Puntos de no retorno

Interpretaciones sobre el hecho señalan que el sostenimiento de un abultada clase parasitaria ( religiosa y militar), pudo ser razón clave de la tras-humancia hasta el colapso.
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Estamos superando las predicciones apocalípticas, soportadas en mitos y creencias religiosas, para pasar a los pronósticos basados en datos científicos sobre la idea del equilibrio, la sostenibilidad y el no retorno. Así, si no cambiamos los hábitos alimenticios ...., si el calentamiento global continúa..., si las abejas se extinguen... Todo proceso de deterioro tiene su punto de inflexión y la mesa está servida: el debate está llevándose al campo puramente técnico, cuando es todo un problema moral, ético y social sobre el consumismo, el sin límites del mercado neoliberal y el desbalance entre el bien común y el particular.

No busco hacer de esta columna un ladrillo, porque tampoco, en la inmediatez de la posmodernidad ordenando vivir el día, sin pasado ni futuro, pocos son en nuestra comarca pragmática los que pudiesen interesarse en puntos de no retorno del mundo que habitamos; pero no sobran datos sobre el trayecto urbano de la humanidad. Civilizaciones con ciudades agigantadas, saturadas, desordenadas, “tugurizadas”, que los turistas solo ven en su parte “bonita” pero los sociólogos también en su parte fea, no es la primera vez que presentan evidencias de deterioro tales como para pensar en el colapso, otra vez. Porque, estimado Donaldo, una ciudad no vale la pena cuando pocos la disfrutan pero todos ayudan a destruirla. Egipto, Roma, después de siglos de Medioevo rural; y ciudades perdidas que cada vez más descubren los arqueólogos, ya pasaron ese trance de desaparecer.

En Mesoamérica, los mayas avanzaron de sur a norte abandonando espacios depredados, sobre explotados, sin técnicas avanzadas para recuperar suelos y aguas; de ahí que en 1.492 la civilización maya estaba en decadencia, a diferencia de los aztecas y otras etnias en pleno esplendor. Interpretaciones sobre el hecho señalan que el sostenimiento de un abultada clase parasitaria ( religiosa y militar), pudo ser razón clave de la trashumancia hasta el colapso. ¿Estamos repitiendo esta historia adelantándonos en América Latina a lo que sería el punto de inflexión urbano para el no retorno?

Sin embargo, como lo acaba de afirmar el presidente de “Rappi” para Colombia, lo más importante para el “progreso del país es el crecimiento económico”; no importa qué se lleven por delante; lo demás, dicen, es populismo terrorista.

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