martes 16 de marzo de 2021 - 12:00 AM

Qué hacer con el estado

El sector privado impoluto no existe como para cederle infinita confianza; la corrupción del “todo se puede” por ausencia de Estado también lo tocó
Escuchar este artículo

Pregunta vieja que formulaba Gerardo Molina en sus escritos y a sus alumnos. Si para los privados, como les dicen ahora, es estorbo que debe eliminarse o por lo menos reducirse al mínimo, para partidarios de bienestar general es fuente de decisiones intervencionistas beneficiosas para la mayoría, que justifiquen por lo menos el costoso aparato gubernamental, expresión tangible que materializa el Estado. Del neoliberalismo a Keynes y volver al neoliberalismo; en eso estuvimos en el siglo XX.

La pandemia y sobre todo la vacunación, son la oportunidad reciente más visible para que sus enemigos lo desacrediten como administrador, para lo cual no ahorran esfuerzos ni medios de comunicación; en la pantalla el Estado del bienestar con vacunas gratis, planes ordenados por grupos de edad; y a la hora de la hora papaya, un sainete de marca mayor, como si todo fuese negocio preparado para el final: que las vacunas se vendan, que sea el sector privado el encargado, que los países que más plata tengan acaparen dosis al triple de las necesitadas y colorín colorado porque “busines are busines”. Para no entrar en bajos mundos, porque si los de arriba juegan a la ganancia con la salud humana y la ética es para filósofos, pues puedo robármelas inyectando aire a los ávidos de seguir viviendo o falsificarlas engañando con placebos inocuos. A esto llegamos.

Ahí es donde se necesita el poder del Estado gobernando para beneficiar mayorías antes que a particulares, respetando por supuesto los derechos de las personas, porque tampoco se trata de volverlas invisibles. El sector privado impoluto no existe como para cederle infinita confianza; la corrupción del “todo se puede” por ausencia de Estado también lo tocó; en las vergüenzas mediatizadas diariamente sobre lo poco que sabemos, hallamos relaciones corruptor-corrompido entre los dos sectores; añádale la falta de compromiso de la burocracia oficial con el Estado como bien de todos, usado más como oportunidad que como servicio. Que haga presencia, porque vamos a seguir conviviendo en él; la utopía del sin Estado se corre cada vez que tratan de alcanzarla.

Adenda.- Sigue Gilberto Camargo haciendo de ángel de los viejos caminos, tratándolos como patrimonio material histórico. Para hacer presencia y defenderlos del vandalismo del “progreso”, se reunirán caminantes este 21 de marzo, en Cabrera (Santander).

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad