martes 14 de junio de 2022 - 12:00 AM

Razón o pasión

¡Qué laboratorio para observar comportamientos sociales son estas campañas electorales! Se puede ver mucho de lo que somos, sin confundirnos con lo que queremos ser. Atacar es ir soltando las piezas del vestido hasta el desnudo total con los “guardados” fríamente calculados para el final, cuando ya no hay tiempo para la pos verdad, porque para ganar todo vale. Se importan asesores truculentos como un venezolano apátrida para quien la ética es cosa de filósofos anacrónicos. Pero observar el panorama político, no es quedarse contemplándolo sino base para opinar; me da asco todo lo que se viene haciendo para no soltar el poder: zancadillas, metiendo miedo, poniendo en gris lo blanco, para lo cual cuentan con un electorado desinformado y apasionad, atacando personas más que analizando los programas propuestos.

Un ejemplo lo sugerido por el Pacto Histórico para disminuir la exploración petrolera, concordante con acuerdos sobre defensa mundial del medio ambiente, que promueven el fin de la era de los combustibles fósiles: para la administración Biden en 2.030, a 8 años, el 50% de los vehículos serán eléctricos y aquí estaremos quejándonos sin compradores. Sin embargo, qué ataques, qué insultos, qué sacada de vida privada. En la filosofía del neoliberalismo el fin justifica los medios para el éxito final. Cómo negar que el estado de cosas actual en Colombia –con corruptores privados y corrompidos oficiales, negociantes que proporcionan sicarios casos Haití y Paraguay, con violencia política contra líderes sociales y común por micro tráfico y macro tráfico ya parte del panorama social cotidiano; y el crecimiento acelerado de la pobreza convertida en miseria y paisaje- no son el resultado del desenvolvimiento del sistema social que por siglos se ha desarrollado como colonialismo, mercantilismo, Industrialismo, capitalismo financiero o neoliberalismo en el cual estamos.

Proponer un cambio social de caminado que no es saltar al vacío porque funciona y ha funcionado sin extremos, sin darnos en la jeta, sino actuar más con la razón histórica que con la emoción tropical. Los del cambio “moderado” quieren que las cosas “cambien” sin que cambie nada; peor si el candidato fue armado a las carreras, sin que el país le quepa en su cabeza, tanto que no falta quien pregunte si está demostrando capacidades políticas para ser Presidente de Piedecuesta; porque de sus capacidades empresariales nadie duda.

lileguar@gmail.com

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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