martes 15 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Se veía venir

Estas explosiones... deben ser leídas no solo como protestas por desmadre de la policía corrompida... sino como desfogues de descontento social...
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Varios análisis sociológicos se podrían hacer de las últimas manifestaciones de violencia urbana, que no aparece solo en Colombia; las distancias sociales crecientes no tienen fronteras en el mundo globalizado; problemas sobre problemas irresueltos y la pandemia que contribuyó haciéndolos más visibles. Pero no hay peor sordo que quien no quiere oír; prefieren disparar para otras causas anecdóticas, locales o echándole la culpa al castro-chavismo, aún en EEUU ¡Quién lo creyera! para “explicar” la violencia racial; además confundiendo explicar con condenar: ninguna violencia se justifica y mucho menos si es anárquica, pero sí se explica porque todos los hechos sociales, buenos y malos según la óptica moral de cada quien, tienen causas, no son sobrevinientes sin motivo.

Ya desde antes de Febrero/20 la protesta masiva se veía venir; la pandemia lanzó más leña al fuego evidenciando cuán grandes son las distancias sociales entre ricos y pobres, lo duro de un desempleo del 24% mal contado, la vida miserable en los cinturones de pobreza que crecen y crecen en las ciudades, no solo en este gobierno sino como secuela histórica de un modelo de sociedad marginadora, explotadora, de paraestados usurpadores de tierras, de “no saben quién soy yo”, sociedad que invita todos los días al consumismo jalonado con dineros mal habidos; a esto añádale hechos recientes que golpean y golpean: la reversa en el proceso de paz, el asesinato de líderes sociales, el “préstamo” para Avianca, la concentración de poderes llamado ahora uribe-chavismo, los tejemanejes en los procesos contra el gran jefe, el pago privado de dólares a compañías norteamemricanas para mejorarle la imagen, las masacres recientes que según la ONU ya pasan de 40, las reformas laborales por decreto, la corrupción que día a día muestra nuevos datos para vergüenza de los colombianos honestos ante el mundo ... ¿Algo más?

Para preguntarse ahora por qué tanta desconfianza en todo, por qué tanta respuesta agresiva. Estas explosiones tipo nueve de Abril/48, deben ser leídas no solo como protestas por desmadre de la policía corrompida más allá de las manzanas podridas, ni por reivindicar la muerte de un ciudadano –florero- que también lo son; sino como desfogues de descontento social que presión tras presión como ollas caseras, necesitan expulsar su descontento airado, no para que lo tapen desconociéndolo o desviándolo; sino para pararle bolas controlando causas reales.

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