martes 26 de julio de 2022 - 12:00 AM

Sin más de lo mismo

Dedico este espacio a la tragedia ukraniana, sustrayéndolo del obligado comentario sobre el interesante proceso político que estamos viviendo los colombianos, con un gobierno próximo a ejercer buscando empezar a cimentar un modelo de sociedad, donde la solución de los problemas de la mayoría sea tarea prioritaria, ante el fracaso evidente del modelo actual probado en mil batallas, aunque algunos luchan por “hacer el cambio” con más de lo mismo.

Pero en Europa también siguen queriendo hacer más de lo mismo, como si estuviesen en pleno apogeo la Guerra Fría entre dos sistemas sociales antagónicos, disputándose el nuevo mundo que quedó de la guerra caliente, mediante el acopio de zonas de influencia política, económica y militar. Cada uno montó su propio sistema de defensa: la OTAN y el Pacto de Varsovia. Solo que hoy ya sin este último y dentro de un mismo modelo de sociedad de mercado, la OTAN fortalecida avanza sobre espacios que fueron y son del otro patrón, por lo demás buscando controlar su salida al Mar Negro y por este al Mediterráneo, toda vez que por el Báltico las antiguas repúblicas soviéticas (Estonia, Letonia y Lituania) como Finlandia, Suecia y Noruega hoy son de lado de la OTAN.

El conejillo de Indias para medir fuerzas esta vez le tocó a Ukrania; sigue viva la idea de hacer del mundo un espacio unilateral, plano y no multilateral diverso, como se creyó en la agonía de la Guerra Fría. Llegar hasta las atrocidades de la guerra, miles de muertos y lisiados, ciudades bombardeadas y millones de desplazados, nos habla de la imbecilidad de las hegemonías y del apetito voraz de los imperios. Van y vienen sanciones y chantajes con el petróleo y el gas ad portas del otoño frío y con los productos agrícolas considerada Ukrania despensa de Europa. Vista así la guerra, desde la geopolítica con espectro amplio de miras, es bien diferente de las versiones que nos están vendiendo los medios, acerca de si Putin y Byden son buenazos o malosos, con anécdotas descontextualizadas y triunfalismo de un solo lado. Un parangón analítico con la historia de la guerra en Colombia sería útil, para aprender a verla más objetivamente, dada nuestra precaria formación política elevando así niveles de la práctica política sin continuismos haciendo más de lo mismo.

lileguar@gmail.com

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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