martes 12 de abril de 2022 - 12:00 AM

Sin patatús


No se trata de un patatús de populistas, ni de un arrebato o un soponcio sino de propuestas, un ataque a la forma como está organizada la sociedad para seguir

Cuando se promueven vientos de cambio social que, no es cualquier cambio modal al estilo del mayo francés, aparecen agoreros descalificando porque son cosas de muchachos, porque es populismo rampante, berrinches o porque hay que dejarlos que, con el trabajo soterrado de quienes piensan que las cosas deben cambiar para seguir iguales, se caigan solos. Otras veces distraen promoviendo “sinsentidos” como que son los jóvenes o las mujeres quienes deben liderar el cambio, para no tocar la fuente real de las patologías sociales.

En la teoría de la estratificación social clásica y sin desconocer otras formas de división –por raza, por edad, por sexo, por origen- hay solo dos clases con intereses opuestos; la llamada clase media no existe como clase social porque está entre dos fuegos, en tránsito hacia arriba si es económicamente exitosa o hacia abajo si la arropa la desgracia o por lo que señala la misma teoría: estar en ese balancín sin conciencia de pertenencia a una clase propia. Las distancias sociales entre clases que hoy vemos en Colombia para citar algo cercano, son verdaderos abismos y de lo que se trata, hablando de cambio social en período de propuestas para gobernar el Estado, es de cómo disminuir esa enorme distancia, porque eliminarlas totalmente forma parte de la quimera “comunista”; y nadie está proponiendo semejante hazaña. No se trata de un patatús de populistas, ni de un arrebato o un soponcio sino de propuestas, un ataque a la forma como está organizada la sociedad para seguir. Tal vez por la baja formación política que se observa aún en columnistas de medios serios, la teoría de las clases sociales se mantiene sepultada; plantearla es estimular las etiquetas y el ostracismo; se prefiere hablar de estratos neutros y sin contenido político, ocultando un fenómeno social real con el cual convivimos.

Dentro de esta mirada, salta como verdadera curiosidad la actitud política de una subclase formada por pobres sin nada qué perder –porque tampoco las dos son compactas pues mantienen estratos en su interior, utilizados para el pago de servicios públicos-, que manipulada con diferentes estrategias, defienden agresiva y emotivamente a los culpables de su pobreza.

Adenda.- Con el lema “30 años de alegre compañía” la Asociación de Profesionales Pensionados (APP) de la UIS, está de aniversario. Buen viento y buena mar.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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