martes 30 de marzo de 2021 - 12:00 AM

Singulares

Singular también parece seguir acudiendo a la caridad cristiana de gobierno en país laico, aplicando soluciones transitorias, efímeras no estructurales...
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Cada pueblo tiene particularidades culturales, formas sociales de ser características, parte del folclore, pintorescas al mirarlas desde afuera, con tendencia a desaparecer por efectos de la globalización; cada día será menos necesario decir “a donde fueres haz lo que vieres”. Es propio de la cultura japonesa saludar con inclinaciones, sin contacto físico, sinónimo de asepsia, mientras en Colombia la bienvenida entre mujeres era tomándose el codo. Propia de españoles la gazapera que arman cuando hablan entre sí, todos al tiempo, de lo cual algo heredamos. Singularidades compartidas pero no universales y conductas no faltan para demostrarlo.

De dónde que el 19 de Marzo dedicado en el santoral católico a San José, es el “día del hombre”, aún sin arraigo; antes era 9 de Mayo, entrada de los Aliados a Berlín en 1945, luego el 19 de Noviembre. ¿Les dice algo el santo carpintero a judíos, musulmanes, sintoístas, luteranos, etc.? Puede ser singularidad colombiana la “doctoritis”, consistente en decirle doctor a todo aquel que haya pasado por una universidad, de garaje o de las otras, sinónimo de relación social desigual en la conversación, cuando la Ley 80 de 1980 ya definía los títulos académicos. También linchar del adversario político acudiendo, sin discutir sus propuestas programáticas, a los asuntos privados –al tipo de ropa que compra, si va a tal restaurante, si su vida familiar es tal o cual-, reemplazando ignorancia política generalizada por chismes, muchas veces provocando un “boomerang” de consecuencias adversas como lo estamos viendo.

Singularidades culturales suelen terminar definiendo hasta países: narcotráfico para México y Colombia. El feminismo extremo –bienvenido reivindicando derechos secularmente violados-, exige paridad en los cargos administrativos, cuando todo administración medianamente moderna acude a la eficiencia más que al nepotismo, los cargos repartidos por raza, religión, sexo, clase social o procedencia geográfica; lo importante es demostrar ser lo más idóneo para desempeñar el cargo, no importa que sean mujeres, pobres o testigos de Jeová quienes lo demuestren. Singular también parece seguir acudiendo a la caridad cristiana de gobierno en país laico, aplicando soluciones transitorias, efímeras no estructurales, con subsidios y mercaditos, como ya sucedió en Venezuela, pagaderos al debe con otra reforma tributaria y con endeudamiento externo. “Las soluciones a la pobreza dependen del conjunto de la economía, en particular del modelo económico”, dice Eduardo Sarmiento Palacio en El Espectador.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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