martes 02 de junio de 2020 - 12:00 AM

Soles de invierno

Con todo y pandemia, el país sigue, dudo si por la vía de la viabilidad, porque no todo puede taparse con el velo del coronavirus.
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O ya no pasa lo que yo entendía o ya no entiendo lo que está pasando, decía Carlos Monsivais. Veo soles opacos, poco brillantes, deslucidos. Con todo y pandemia, el país sigue, dudo si por la vía de la viabilidad, porque no todo puede taparse con el velo del coronavirus. La abierta derecha sigue su trabajo no “piano piano” sino “forte forte”. El asesinato de líderes sociales, la pretensión del uribismo de modificar la JEP para sacar a los militares de su jurisdicción, la reversa pretendida para devolver jurisprudencias con nombre de “uribito”, ser “petrista” ahora es una acusación pública, el proceso de paz un cuento de Calleja, tropas norteamericanas otra vez haciendo escuelitas en el Chocó como aquella vez, el pluralismo democrático cosa de poetas, si en Washington estornudan aquí largan el pañuelo, los militares avergonzados, aunque cuando la vergüenza no es sincera se vuelve sinvergüenza; pero Pacho Santos y el general Naranjo felices con su primer nieto y Maluma canta y canta.

En este bosque variopinto con sol opaco y luces mortecinas, un proceso lento de desmantelamiento de los medios que no se acomodan, como si el macartismo estuviese de vuelta. Buscando el “justo medio” atribuído a Santo Tomás, tengo como vieja práctica contraria al unanimismo defendido por las extremas, consultar fuentes de diferentes procedencias. Pero veo restricciones en esta pretensión; me siento mal informado por medios colombianos sobre todo hablados y televisivos, por sesgos detectables; ejemplo, las tendencias a pasar solo negativas sobre países por fuera del rebaño de Washington: Venezuela, Irán, Corea del Norte, Nicaragua, Rusia, Cuba, Vietnam, China y en menor medida México y Argentina. O corriendo noticias falsas sobre muerte de sus líderes, con intenciones perversas –a Fidel Castro lo mataron unas 10 veces-, mermando su propia credibilidad; igual sucedía en las guerras civiles siglo XIX, cuando divulgaban chismes sobre derrotas mentirosas: los muertos que vos matáis gozan de buena salud, respondían.

Buscando el difícil equilibrio, consulto también medios internacionales. A Daniel Coronell lo sacaron de Semana, silenciaron en DirectTV las emisoras venezolanas porque papá Trump ordenó, las chuzadas “perfiladoras” a periodistas independientes, la confusión entre informar cuyo límite es la verdad y opinar con ¿“Periodismo de opinión sin rasgos ideológicos”? Todo con el cínico mensaje de defender la democracia. O ya no pasa lo que yo entendía ...

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